Basada en el libro «Preso sin nombre, celda sin número», de Jacobo Timerman, la obra del grupo teatral Sin Testigos se presentará el viernes 28 de agosto, a las 19 hs, en el Auditorio Mabel Guitérrez del edificio Cuatro Columnas del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), Av. Del Libertador 8151, con una puesta que lleva a escena el testimonio del cautiverio durante la última dictadura cívico-militar.
La propuesta presenta a un hombre en libertad que reconstruye, desde la memoria y el cuerpo, los casi 30 meses en los que estuvo detenido durante la última dictadura argentina. Interpretada por un único actor, la puesta lleva a escena el universo testimonial del libro, donde el texto original se manifiesta en fragmentos, silencios y evocaciones que hacen visible el encierro, la violencia y la resistencia.
La obra cuenta con la actuación de Nicolás Cesare, actor, director, docente teatral y realizador de escenografías, con más de 30 puestas en escena en su trayectoria. Sus trabajos trascendieron el ámbito local, y fueron presentados en países como Cuba, México, Colombia, Chile y Venezuela. La dirección está a cargo de Andrés Caputo, director, actor y clown, creador de la Compañía de Teatro Independiente “La Patrulla Italiana”, quien actualmente se desempeña como Director General de las Escuelas de Artes e Idiomas del Municipio de Lanús.
Jacobo Timerman fue un destacado periodista, editor y escritor argentino, fundador de medios clave como Primera Plana y La Opinión. Durante la última dictadura cívico-militar fue secuestrado, torturado y mantenido en cautiverio ilegal, convirtiéndose en un caso emblemático a nivel internacional. Su testimonio, plasmado en este libro, contribuyó a visibilizar las violaciones a los derechos humanos en Argentina ante el mundo. Tras su liberación y exilio, continuó su labor periodística y su compromiso con la memoria.

«En 2026 se cumplen cincuenta años del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina. Medio siglo después, seguimos enfrentándonos a la necesidad de mantener viva la memoria, no como un ejercicio nostálgico del pasado, sino como una herramienta indispensable para comprender nuestro presente y proyectar nuestro futuro. En ese contexto surge «Preso sin nombre», expresó Andrés Caputo, director de la obra. Y agregó: «Nuestra propuesta no busca reconstruir históricamente los hechos ni reproducir documentalmente los acontecimientos narrados por Timerman. Nos interesa acercarnos a la experiencia íntima de un hombre que, muchos años después de recuperar la libertad, continúa habitado por los recuerdos de aquellos treinta meses de cautiverio en centros clandestinos de detención».
Para el actor, Nicolás Cesare, protagonizar esta pieza implicó un desafío: «Llevar a escena una experiencia que nació como relato, como palabra escrita, como testimonio. El punto de partida no fue un personaje construido desde la ficción, sino una voz real, una experiencia vivida que quedó plasmada en la escritura de Jacobo Timerman. Desde el comienzo comprendí que el trabajo no podía limitarse a narrar los hechos. El verdadero desafío consistía en transformar ese relato en acción teatral. Encontrar el modo en que cada palabra escrita pudiera atravesar el cuerpo y convertirse en presencia. Que aquello que Timerman cuenta pudiera suceder nuevamente frente a los espectadores, no como una reproducción de los acontecimientos, sino como una experiencia viva», expresó.
Ambos coincidieron en que a cincuenta años del comienzo de la dictadura y a cuarenta y cinco años de la publicación del libro que inspira esta obra, «volver sobre estos testimonios es una forma de sostener la memoria colectiva. Porque detrás de los hechos históricos existieron personas concretas, cuerpos concretos, vidas atravesadas por el horror y la resistencia».
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