Eco de lo permanente
Este laboratorio propone abordar una ópera intensiva, expandida y situada en un espacio de memoria, reimaginando un dispositivo de presencia sonora y física. Nos situamos en la intersección del Minimalismo y las prácticas de Deep Listening (Escucha Profunda) de Pauline Oliveros, entendiendo que en la repetición y en la atención extrema reside una forma de memoria profunda. La insistencia de la memoria no solo propone una nueva forma de escuchar, sino de vivir a través del sonido.
Ejes de trabajo
Minimalismo como Insistencia: Recuperamos la estética minimalista para transformarla en una herramienta ética. La repetición de una práctica rítmica o un habitar coreográfico permite encontrar la transformación desde la permanencia. Es el movimiento que, al insistir, agujerea el silencio y se vuelve presencia. Es la marcha que no cesa, el pulso que sostiene lo que no debe olvidarse.
Deep Listening como Acto Político: Aplicamos la escucha profunda para sintonizar con las capas invisibles de la Casa Nuestros Hijos. Escuchar no solo lo que suena, sino el espacio, el tiempo y los cuerpos que nos precedieron. El laboratorio entrena el cuerpo para ser una “antena” que percibe el eco de lo que aún vibra en las paredes, transformando esa percepción en una acción coreográfica colectiva.
La Ópera de los Cuerpos en Movimiento: La pieza se construye desde el “estímulo mínimo”: un suspiro, un roce, un paso al unísono. Al expandir estos mínimos mediante la escucha colectiva, generamos una masa sonora coral que habita el espacio de manera experiencial.
Voz Resonante: El uso de la voz como extensión del movimiento, buscando frecuencias que entren en vínculo con la arquitectura del lugar.
