Por primera vez desde la recuperación de la ESMA en 2004, un equipo interinstitucional integrado por directivxs, investigadorxs y trabajadores y trabajadoras del Espacio Memoria cruzó el histórico puente peatonal de 130 metros (cerrado durante 17 años) que une la ex Escuela de Mecánica con su campo de deportes atravesando las autovías de Lugones y Cantilo. El objetivo fue conocer el terreno en el cual, por testimonios brindados en la justicia, se presume que el grupo de tareas se deshacía de los cuerpos de algunas de las personas detenidas desaparecidas del Centro Clandestino.

El encargado de conducir al grupo fue el presidente del Archivo Nacional de la Memoria, Marcelo Castillo, quien expuso sobre los testimonios y denuncias realizadas sobre el funcionamiento de este campo relacionadas a la ESMA, y su correlato con los trabajos sobre el terreno que se realizaron en búsqueda de la verdad y la justicia. Lo acompañaron Daniel Schiavi, coordinador de investigaciones del Ente Público Espacio para la Memoria, Maiki Gorosito y Mauricio Cohen Salama, directora y responsable de Contenidos del Museo Sitio de Memoria ESMA,  Ana Soffiantini, integrante del directorio de Organismos de DD.HH del Espacio y sobreviviente del centro clandestino, al igual que Ricardo Coquet, quien también formó parte de la comitiva.

Junto a ellos recorrieron el predio trabajadores y trabajadoras del Ente Público -guías, investigadorxs, prensa- e historiadores del Archivo Nacional de la Memoria. 

Un poco de historia 

Originalmente, en el campo de deportes los alumnos de la Escuela de Mecánica de la Armada realizaban competencias deportivas y recibían instrucción física y marinera. También se adiestraban los conscriptos y aspirantes asignados a infantería de marina en un régimen mucho más severo y específico para el combate. 

Su rol cambió durante la última dictadura. Algunos testimonios aseguran que en ese lugar eran incinerados los cadáveres de las  personas que morían a manos del Grupo de Tareas: las que llegaban ya sin vida al Centro Clandestino, aquellas posiblemente ejecutadas en sus instalaciones y quienes sucumbían en las sesiones de tortura. 

Los testigos -ex alumnos, cabos y “colimbas” – consignaron a lo largo de los años y a través de testimonios el frecuente hallazgo de huesos y demás restos humanos en el lugar – algunos relataron que tras comentarlo con sus profesores de gimnasia fueron reprendidos hasta con brutales palizas-, subrayaron la presencia de camionetas verdes que llevaban “los cuerpos de detenidos muertos” y reiteraron la mención de  esos “fuegos a la orilla del río”, las hogueras  avistadas al subir al tanque de agua y de otros lugares elevados, como las garitas de vigilancia cercanas.

En 1984, Rubén Castellano -cabo segundo en 1976- brindó información precisa sobre la quema de cuerpos y aportó un croquis ubicando el  lugar en que  ocurrió. “Refirió que había días en que no se podía utilizar el campo de deportes de la Escuela porque se decía que los oficiales “estaban de asado” lo cual significaba que quemaban cuerpos (… ),  que siempre que no se podía entrar al campo de deportes había fogatas que podían durar hasta dos días (…) -. Recordó  haber estado de guardia en el puente y haber visto una enorme fogata y un gran camión verde de la Armada y gente que no pudo individualizar pero que custodiaba y se movía alrededor de la fogata” Al año siguiente, en el Juicio a las Juntas Militares, el testimonio del ex cabo Jorge Torres reforzó y amplió aquella declaración. Precisó que cuando hacía guardia nocturna en el lado del puente que daba al campo  de deportes “era frecuente que a uno le avisaran que iba a haber movimiento de camionetas, camiones o coches de civil autorizados a entrar;  que entraban al campo de deportes  y enfilaban para el lado de la costa (…)Y que ahí , de noche se escuchaba el movimiento de automóviles, de helicópteros…”

Tanto en estos testimonios como en los que se produjeron desde 2003 partir de la reanudación de los Juicios por delitos de lesa humanidad fue descripta el área donde se visualizaron las cremaciones. y/o se encontraron  sus vestigios. 

Si bien el predio de la ESMA fue devuelto a la Ciudad de Buenos Aires, su Campo de Deportes sigue en manos de la Armada. Querellantes y familiares de detenidos desaparecidos presentaron pedidos a la justicia dirigidos a preservar los lugares comprometidos con las prácticas represivas.. Con intervención judicial, el  EAAF (Equipo Argentino de Antropología Forense) realizó  relevamientos y excavaciones en la zona tendientes a determinar la posibilidad de hallazgos en función de los testimonios. 

Sobre la base de denuncias fue cercado y protegido un sector ubicado junto al campo de fútbol al cual la Armada no tiene acceso y donde se presume que se realizaron la mayoría de las cremaciones. Ese es el perímetro que recorrió el grupo el jueves 4 de agosto. 

«Es la primera vez que se visita en el proceso de recuperación del predio con trabajadores y trabajadoras del Ente Público, del Museo Sitio y del Archivo Nacional» -subrayó Castillo-.

El titular del ANM guió al grupo por la zona en la que, en 2010 y por orden judicial, el EAAF realizó excavaciones para determinar la posibilidad de hallazgos que dieran cuenta de lo denunciado en los distintos testimonios. Por la complejidad de las condiciones del suelo y las características del lugar, no fue posible dar con esa prueba pero se pudieron establecer parámetros  relacionados con la investigación preliminar, como cuál era la superficie -al momento del funcionamiento del centro clandestino-, de la costa y del terreno del campo de deportes de la ESMA. “Como en todo trabajo de este tipo, las investigaciones siguen abiertas”, sostuvo. 

El balance

«Es importante que en el proceso de Memoria Verdad y Justicia podamos pegar un salto cualitativo y cuantitativo en cuanto a la integración del campo de deportes de la ESMA a la política del predio», analizó Castillo. El presidente del ANM consideró necesaria la señalización de ese espacio y pensar “de qué manera se incluyen visitas al lugar que den cuenta de algo que integra al aparato represivo de la ESMA con el campo de deportes”.

Schiavi explicó que ese predio forma parte de lo que el Espacio Memoria denomina “área de logística represiva del grupo de tareas”, el sector del predio donde se realizaba una intensa actividad en función de las necesidades logísticas de la represión ilegal, como el montaje y  mantenimiento del plantel automotor clandestino y la fabricación de elementos usados en la tortura de las personas secuestradas y en la eliminación de sus cuerpos.

“Es la primera vez que estamos aquí como equipo de investigación y estamos conmovidos. Tenemos la responsabilidad de contar y relatar lo sucedido en la Escuela de Mecánica en su totalidad. Esperemos que abra un camino, tanto para algo esencial que está pendiente y postergado que es la señalización del campo de deportes, como para futuras investigaciones”, expresó Schiavi. 

Tanto Soffiantini como Coquet, sobrevivientes del Centro Clandestino, se mostraron comprometidos con la recorrida por el Campo de Deportes. «Apoyamos este trabajo que están haciendo los antropólogos y el resto de trabajadores del Espacio, que es una búsqueda de la verdad. Como sobreviviente es inquietante, es simbólico, porque buscamos a nuestros compañeros que fueron quemados en este lugar, que los hubo muchos”, sostuvo la actual representante de los organismos de Derechos Humanos en el organismo que gestiona el Espacio Memoria. 

Coquet relató que escuchó a uno de sus secuestradores hablar de lo que ocurría en el lugar: “Me contó que cuando caían compañeros que era uno solo, no iban a mover un avión para tirarlo al río y entonces pasaban al campo de deportes y lo quemaban. Es la primera vez que vengo al campo de deportes, siempre quise venir y no entendía cómo era que no se había trabajado, con los testimonios que hay sobre el lugar. Me impacta muy profundo», expresó.

Gorosito, directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria, consideró “fundamental” para esa institución “ser parte de todo este movimiento de continuidad de las investigaciones”. “Es una emoción muy grande y una honra poder estar acompañando a lxs sobrevivientes en este recorrido, y además es otro día muy importante para la labor que tenemos en el Museo, que no solo es de transmisión y de construcción de ciudadanía sino también de apoyo a las investigaciones que de diferentes sectores se van realizando”, aseguró.

El Ente Público Espacio para la Memoria está trabajando en la intervención museográfica del sector de Automotores, que, junto con el puente peatonal, integran el área de logística represiva y construyen en la actualidad la narrativa sobre lo sucedido en el campo de deportes y su vinculación con el predio de la ex ESMA, al otro lado de la avenida Lugones. “Estas acciones buscan incorporar al recorrido histórico del Espacio Memoria al campo de deportes de una forma más efectiva, incluso usando el puente peatonal como un futuro mirador hacía el río y a este sector», explicó Schiavi.