¿Cómo abordar la pedagogía de la memoria en estos tiempos y hablarle a las nuevas generaciones desde los lenguajes digitales del presente? ¿Es posible trabajar sobre la historia de los Centros Clandestinos sin atravesar con el cuerpo los espacios en los que funcionaron y observar sus marcas? ¿Qué herramientas son más eficientes para contrarrestar el discurso negacionista? Estos interrogantes plantearon un desafío durante la pandemia, cuando no eran posibles las visitas guiadas presenciales al predio,  y abrieron paso a nuevas y creativas formas de comunicar a distintos públicos lo sucedido en el ex CCDTyE y responder a las preguntas que surgen en los recorridos con escuelas y que resultan nodales para entender el Terrorismo de Estado.

El Recorrido Histórico es un proyecto del Ente Público Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Ex ESMA) que se desarrolla desde el año 2015. En esta actividad se reconstruye el funcionamiento de lo que fue la Escuela de Mecánica de la Armada como CCDTyE, incluyendo sus antecedentes y sus efectos en el afuera, además de su recuperación y su historia como sitio de memoria. Esto se realiza a partir de la observación de las marcas de uso que aún se observan en el predio y del trabajo con fuentes documentales y testimoniales.  La visita guiada es uno de los dispositivos principales del recorrido, y el escenario en el que dos fenómenos vienen atravesando la tarea del cuerpo de guías en los últimos años: por un lado, el avance de discursos negacionistas entre adolescentes que visitan el predio, sostenidos desde un lugar de rebeldía hacia las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, representadas como verdad institucionalizada. Por el otro, los desafíos que trajo la pandemia del virus Covid-19, que llevó a las áreas de contenidos del Espacio a desarrollar una serie de propuestas digitales que tenían entre sus objetivos alcanzar a un público más amplio que el que suele visitar el espacio, incluido este sector de la juventud.

Desafíos de la tarea pedagógica en los sitios de memoria

Desde el Espacio Memoria siempre se ensayan nuevos modos de decir y de abordar los ejes de la visita buscando por un lado evitar automatización y por otro lado, pero en estrecha relación con esto, poder incorporar a los recorridos los lenguajes y los debates que recorren la sociedad en cada momento para generar una mejor comunicación y una mayor interpelación al público visitante.

En este sentido hace algunos años comenzó a insinuarse un fenómeno que hoy es evidente: adolescentes sosteniendo discursos negacionistas parados desde una posición de rebeldía. Si bien nunca estos discursos fueron mayoritarios en los grupos de escuelas secundarias, el equipo de guías comenzó a analizar cuál podría ser el mejor modo de debatir con estos jóvenes, entendiendo que reproducen, sin mucha información ni reflexión, un discurso que, como por oleadas, inunda frecuentemente los medios de comunicación y las redes sociales. 

Pero lo que más incomodaba era esa presunta posición de rebeldía que despreciaba las militancias políticas y sobre todo a las organizaciones revolucionarias de los ‘70. Es decir, una rebeldía conservadora. Una primera conclusión fue percibir el rol de lxs guías como la voz de una institución que forma parte del Estado y que, en consecuencia, representa a las políticas públicas de memoria. Por lo tanto, la visita se percibe como la “verdad” institucionalizada y a quienes tienen a su cargo narrarla, como autoridad. En ese juego, la rebeldía contra lo instituido aparece en forma de cuestionamiento a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. 

¿Qué hacer con todos estos interrogantes sino seguir dando el debate cada vez que estas posturas se manifestaban en las visitas?, era la pregunta recurrente. Hasta que llegó la pandemia y surgió la necesidad de crear nuevos dispositivos comunicacionales que pudieran de alguna manera reemplazar a las visitas por el ex CCD. Allí surgieron las visitas virtuales para jóvenes y adultos, podcast temáticos y un nuevo formato que está en incipiente desarrollo, los videos llamados “Historia disponible”. Cada uno de estos formatos, por sus características, está destinado a distinto tipo de público. Paradójicamente, este emergente que fue la pandemia permitió explorar nuevos modos de dar respuesta a esas preguntas que incomodaban, a partir de fuentes documentales y testimoniales, imágenes y fuentes secundarias; y al mismo tiempo, salir a buscar un público más amplio, con especial atención en les jóvenes. Fue necesario, a la vez, que el Espacio Memoria y DD.HH ex ESMA ampliara su presencia a otras redes sociales, como Spotify y Tik Tok, por ejemplo.

Podcast: “Para que la voz no se calle nunca”

Una de las nuevas formas de comunicar con las que se buscó reemplazar la presencialidad limitada por la pandemia es un podcast titulado “Para que la voz no se calle nunca”. Hasta el momento salieron ocho capítulos. Cuando se creía que el aislamiento iba a ser mucho más corto de lo que resultó finalmente, no parecía necesario planificar una visita virtual. Por lo tanto, partir de una efeméride significativa, el aniversario de las Madres de Plaza de Mayo, se realizó el primer episodio como una manera de reponer la visita especial que se realiza desde hace algunos años en el mes de abril en homenaje a las Madres. La narración de la historia del organismo y su lucha tomó forma de podcast. El guión fue desarrollado por el equipo de guías y la edición y difusión estuvo a cargo del área de prensa del Ente Público. En esta primera etapa surgieron algunas preguntas en relación al formato. ¿Cuáles son los pasos a seguir para realizar un podcast? ¿Cuál es el público al que se dirige? ¿ Cómo lograr un discurso atractivo sin ningún recurso visual, al no estar en el predio? ¿Cómo sumar a una historia tantas veces narradas, pero esta vez desde la especificidad de contarla desde la ex ESMA?

La recepción del podcast fue muy buena, llegó a circular en radios como la de las Madres de Plaza de Mayo, AM530 o Futurock.

 

Esa experiencia inicial generó un dispositivo que le permitió al Espacio hablar de temas que no pueden desarrollarse largamente en el marco de una visita guiada por un ex CCD pero que, sin embargo, no sólo nos resultan de imprescindible difusión y puesta en agenda, sino que además enriquecen la mirada sobre la historia de la ESMA y su funcionamiento. 

El podcast permite desarrollar de manera profunda determinadas temáticas, por lo que los capítulos son densos en cantidad de información. Están apuntados a un público que tiene algún tipo de interés particular sobre estos temas: la historia de los juicios por delitos de lesa humanidad, el vínculo entre arte y memoria, entre otros. Al mismo tiempo pueden ser usados como herramienta pedagógica en las escuelas. En ese caso, es un contenido que requiere ser mediado por docentes. A diferencia de “Historia Disponible”, donde el objetivo es generar videos que sean accesibles directamente por les jóvenes, a gran escala, los capítulos de podcast sí requieren explicación y contextualización.

Por otro lado, los podcast permitieron divulgar contenidos pensados para un público general. Sin pretender la exhaustividad de un texto académico, pero con una alta rigurosidad histórica y también con una postura ideológica tomada, en defensa de los DDHH y como denuncia también de los crímenes cometidos, no sólo durante la dictadura. Así por ejemplo, pudieron retomarse algunas historias de vida y militancia (como las postales ubicadas en las calles del predio) de personas que participaron del Cordobazo y luego fueron secuestradas y vistas en ESMA. Se pudo desarrollar de manera extensiva el concepto de “Terrorismo de Estado”; contar la historia política de la ESMA, y cómo este predio también participó activamente de la vida política nacional; realizar un racconto de la historia de los juicios de lesa humanidad, y conmemorar los 10 años de la primera sentencia de ESMA, entre otros. 

Los temas que pueden ser desarrollados en estos capítulos son casi infinitos y permiten vincular a la ESMA a diversas agendas. Esto, a su vez, permite difundir desde una perspectiva federal y no sólo desde la centralidad porteña problemáticas actuales y coyunturales.

Por último, la modalidad de podcast, al ser extendida, permitió incluir material de archivo y  tener voces invitadas: desde Julia Mengolini a Mario Santucho, pasando por la sobreviviente Lila Pastoriza,  abogados como Pablo Llonto o Emanuel Lovelli y el sociólogo Daniel Feierstein, entre otros. Todo este tipo de material sonoro no es posible de incluir en las visitas guiadas. Eso implica un diálogo entre este material y las visitas. La idea es que funcionen como complemento a las mismas. El trabajo para la producción de estos capítulos fue realizado en conjunto por distintas áreas del Ente público: guías, prensa, contenidos y actividades de promoción de DDHH, entre otras.  

Historia Disponible (HD)

A partir de la observación de los recorridos virtuales, surgió desde el Área de Prensa del Ente Público Espacio Memoria la idea de lanzar una serie de videos breves (que no excedieran los 3 o 4 minutos) dirigidos a un público adolescente, en que les guías respondieran preguntas sobre Terrorismo de Estado y Derechos Humanos. Fue una buena oportunidad para responder aquellos interrogantes que surgen con mucha frecuencia en los recorridos con escuelas y que resultan nodales para entender ese período. 

Muchas de estas preguntas siguen suscitando polémicas cada vez que figuras públicas o medios de comunicación las utilizan para socavar la trayectoria de los organismos de Derechos Humanos (y el movimiento de Derechos Humanos en general) y disputar sus conquistas. Y si bien algunas han sido respondidas con rigurosidad histórica y elocuencia en textos académicos, artículos periodísticos y programas de televisión, pareciera que estas respuestas no logran hacer mella en ciertos sectores de la sociedad que no están particularmente interesados en la agenda de Derechos Humanos y que no son el público más habitual de los espacios de memoria.  Fue así como nos propusimos responder interrogantes como ¿De dónde surge el número 30000?, ¿Por qué usamos el término “Terrorismo de Estado”?, ¿Quiénes eran lxs desaparecidxs? o ¿Por qué hubo sobrevivientes en los centros clandestinos? en videos muy breves, con lenguaje coloquial y un formato audiovisual propio de las redes sociales: color, emojis, oraciones cortas. Las preguntas surgen de un relevamiento que el área de guías viene realizando desde 2019 y son registradas luego de las visitas. La elección se basa en aquellas que desde el Espacio se consideran fundamentales para entender el Terrorismo de Estado y también las más utilizadas por el discurso negacionista, ya que si bien suelen presentarse como preguntas genuinas, en ocasiones aparecen en los recorridos con cierta suspicacia.

Este formato supuso varios desafíos. En primer lugar, el uso del tiempo. El Recorrido Histórico normalmente tiene una duración aproximada de 2 horas, pudiendo incluso extenderse a 3 horas y media. Esto se debe a la extensión del predio y a la búsqueda de una metodología dialógica que convierta a la visita guiada en un “ejercicio colectivo de memoria”. En esta propuesta, si bien existen definiciones pedagógicas que lo determinan, el uso del tiempo responde a las necesidades e intereses del grupo, y busca viabilizar la reflexión, las preguntas, el debate e incluso los silencios. Pero quizás responda también a limitaciones propias del equipo y la formación de cada uno de sus miembros. En este sentido, son frecuentes las dudas acerca de qué ideas son indispensables para trabajar un eje y cuáles pueden quedar fuera, cuáles deben trabajarse en el recorrido y cuáles pueden trabajarse en el aula, entre otras. Esto mismo se ve reflejado en los seis episodios de Historia Disponible publicados hasta el momento: todos tienen una duración que supera, aunque no por mucho, lo esperado. 

Esta situación abre diversos interrogantes: ¿es correcto y conveniente ajustarnos al imperativo de inmediatez que imponen las redes sociales? ¿conseguimos llegar a sectores más amplios haciéndolo? ¿O por el contrario es necesario abrir grietas de vacíos y silencios donde las y los sujetos tengan tiempo y disponibilidad para reflexionar? Una primera respuesta que surge es que en la diversidad de propuestas quizás sea posible alcanzar una diversidad más amplia de interlocutores, generando la posibilidad de que propuestas más sintéticas y masivas, como HD, funcionen como puerta de entrada a propuestas más profundas y exhaustivas, como la visita de Recorrido Histórico. 

Por otro lado, algunas experiencias demuestran que la brevedad no es garantía de una llegada masiva y que algunos productos, a pesar de su duración, sí tienen alta circulación.  A partir del vivo realizado por El Destape con el streamer Coscu, en el Museo Sitio de Memoria ESMA, que tuvo en menos de una semana más de 50 mil reproducciones, aparecieron nuevas preguntas: ¿Cómo se disputan los espacios en las redes sociales? ¿Alcanza con crear contenido de buena calidad? ¿Es necesaria la publicidad para ser “competitivos”? ¿La única manera de lograr alta difusión es convocando a referentes de les jóvenes? 

Existen, además, otras definiciones pedagógicas que limitan la posibilidad de desarrollar los temas que trata cada video en menos de 4 minutos. Por un lado, la responsabilidad de sostener un discurso institucional, que implica la utilización de un vocabulario y un registro acorde a una institución pública. Por otro lado, la importancia y el compromiso que asumimos de compartir las fuentes con las que trabajamos. A los días de publicarse el tercer episodio de Historia Disponible circuló por redes sociales un video donde la diputada Sabrina Ajmechet, conocida por sus expresiones negacionistas, responde a la pregunta “¿Son los días peronistas los días más felices?”, con un formato muy similar a HD en cuanto a su duración, imagen y uso de lenguaje coloquial. Sin embargo, este video tiene una diferencia fundamental: ninguna de las afirmaciones es fundamentada ni se exponen las fuentes en las que se sustentan sus datos. Uno de los objetivos del Recorrido Histórico es contribuir con la formación del pensamiento crítico en jóvenes y adultxs acerca de nuestro pasado reciente, y para ello es fundamental no subestimar al público y compartir la información y las fuentes con las que trabajamos para hacer “ejercicio colectivo de memoria” y no bajada de línea. 

Recorridos virtuales

Durante la segunda ola de contagios, desde el equipo de guías del Recorrido Histórico se crearon dos visitas virtuales. La primera fue una visita más simple y concisa, destinada a escuelas secundarias, y la segunda fue una derivación de ésta, un poco más extensa y compleja, en la que se abordaron más particularidades del funcionamiento de la ESMA como CCDTyE para trabajar con un público adulto.

La visita virtual buscó, en principio, emular de la manera más aproximada posible a una visita presencial. Es decir, se puso el foco en la materialidad y la explicación del uso de la ESMA como CCD de la manera más explayada posible. Bajo esa premisa, fueron incluidos videos institucionales que explican la importancia de todos los edificios considerados históricos por su vinculación con el funcionamiento del aparato represivo clandestino: imprenta, automotores, enfermería, casino de oficiales, entre otros. Desde hace varios años, la antigüedad de los edificios y la falta de presupuesto para su mantenimiento dieron como resultado la imposibilidad de ingresar en ellos con visitantes, por lo que los recorridos presenciales se realizan por las calles del predio. En este sentido, el utilizar los videos permitió que les visitantes puedan, aunque sea de modo virtual, ver el interior de esos edificios, y comprender de manera más acabada la forma en que aquellos espacios funcionaron como soporte de recursos materiales y humanos, transformando al predio de 17 hectáreas en una única unidad represiva con su núcleo en el Casino de Oficiales. 

También fue posible sumar testimonios variados. Scilingo narrando los vuelos de la muerte, o les sobrevivientes Ana Maria Marti, Victor Basterra, Ricardo Coquet y Graciela Daleo contando en primera persona la experiencia de deshumanización en “capucha”, su operativo de secuestro o el trabajo forzado realizado. Se incluyeron fotos y videos de cómo funcionaba la escuela y la vida cotidiana de sus alumnos. Otro elemento que no puede ser usado en una visita presencial y fue posible aplicar en las virtuales, fue una serie de cuadros donde se explicó desde la economía en dictadura ( cómo fueron perjudicados los trabajadores, la industria y cómo aumentó la deuda externa), hasta contenidos sobre las leyes sancionadas por decreto durante la última dictadura y cómo éstas estaban íntimamente vinculadas con la represión. Es decir, se intentó realizar una explicación del genocidio incluyendo no sólo una perspectiva represiva, sino también económica y jurídica. Finalmente, con el objetivo de darle una perspectiva federal a la acción del aparato represivo, fueron incluidos varios mapas (nacionales y provinciales) sobre los lugares donde funcionaron los CCDS. 

Las visitas virtuales cumplieron con uno de sus principales objetivos: dar respuesta a las necesidades de docentes y estudiantes, que atravesaban una situación crítica frente a la prolongación del confinamiento. En algunos casos incluso se recibieron pedidos de docentes que necesitaban que “les estudiantes vieran otras caras y escucharan una voz diferente (a la del docente)” para romper la monotonía. 

 Como en todos los encuentros virtuales, hubo en algunos casos cámaras apagadas y poco diálogo, algo que es esencial en la búsqueda de una construcción colectiva de la memoria. Sin embargo, la potencia de escuchar a sobrevivientes muchas veces habilitaba una sensibilización a la que es difícil llegar en una visita presencial sin esos recursos. 

Otro aspecto positivo de las visitas virtuales fue que posibilitaron la participación de personas que estaban en otros puntos del país y hasta otros continentes (fueron realizadas algunas visitas con agrupaciones de argentinos que viven en Europa).

Sin embargo, a pesar de los aspectos positivos, las visitas virtuales suscitaron una serie de interrogantes al interior del equipo: ¿Podemos trabajar sobre la historia de los Centros Clandestinos sin atravesar con el cuerpo los espacios en los que funcionaron y observar sus marcas? ¿Tiene sentido hacer una visita a un ex CCD en el marco de una crisis en que todas las situaciones de enseñanza y aprendizaje están atravesadas por problemáticas urgentes? ¿Es un contenido prioritario o por el contrario deberíamos trabajar sobre el Terrorismo de Estado y los Centros Clandestinos en términos más generales?

Conclusiones

No es posible afirmar cuáles son, al momento, los alcances de estas nuevas estrategias de la transmisión de la memoria, pero entendemos que los sitios de memoria necesitan salir a la calle, real y virtual, a buscar y convocar a una generación que fue nacida y criada en medio de esta nueva revolución tecnológica y digital. Y que además  es nativa de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y las vive como algo dado, algo que existió siempre. 

 En este sentido, vemos necesario construir recursos para una nueva pedagogía de la memoria que articule diversos tipos de encuentros, presenciales y virtuales, habilitando al mismo tiempo a lxs jóvenes a expresarse y dar el debate, construyendo un sentido común crítico y con perspectiva histórica. Para ello, es fundamental que desde los espacios de memoria se mantenga una gimnasia constante de acción y reflexión, en articulación con otros espacios y con les docentes, generando nuevas estrategias y explorando los interrogantes que surgen de ellas.