En el marco de un nuevo aniversario del Día del Periodista, distintos referentes de la comunicación reflexionan sobre el legado que dejaron los periodistas detenidos desaparecidos para pensar a la comunicación como herramienta para la defensa de los derechos humanos y la transformación social.

“Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles” así cerraba Rodolfo Walsh su “Carta de un escritor a la Junta Militar”, fechada el 24 de marzo de 1977, el primer texto político que firmaba en mucho tiempo y que denunciaba el accionar represivo durante la última dictadura. Al día siguiente, al concurrir a una cita, el grupo de tareas de la ESMA lo acribilló a tiros. Pero la difusión clandestina de la Carta ya estaba en marcha: poco antes él mismo había despachado por correo las primeras copias. Con la Carta y con su firma retomaba su rol de escritor, convencido de que era el mejor aporte que podía hacer en ese momento a la lucha contra la dictadura. Instrumento de comunicación alternativa que enlazó la denuncia implacable del terror, la explicación de sus causas y el anticipo de las luchas que vendrían, la Carta, atravesando generaciones, se constituyó en un vigente legado político.

Según el último relevamiento del RUVTE (Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado) ascienden a 223 los casos de periodistas detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico militar. Durante esos años, los trabajadores de los medios de comunicación, al igual que amplios sectores de la sociedad, participaron de experiencias políticas comprometidas. Estos periodistas soñaban con un país más justo y solidario. Tomaron a la escritura como herramienta para la transformación de aquellos años que vivió la Argentina, donde predominaba el miedo, la censura y la represión.

El legado que dejaron es una huella que está impresa en el trabajo de muchos periodistas que hoy utilizan la comunicación como herramienta para defender los derechos humanos. Aquí Victoria Guinzberg, Florencia Monfort, Nacho Levy, Pablo Piovano y Claudia Vásquez Haro le ponen voz y cuerpo a temas sensibles como lo son los juicios de lesa humanidad, la violencia de género, la marginalidad de los barrios más vulnerables, la violencia institucional, la diversidad sexual, los derechos de las personas trans y el daño que provoca el uso de agrotóxicos en el cuerpo humano. El abordaje de estas problemáticas desde el periodismo los impulsa a desempeñar este oficio con rigor, compromiso y dedicación, generando discursos que se instalan para transformar la realidad social de hoy.

Victoria Guinzberg es secretaria de redacción de Página 12, lleva varios años cubriendo los juicios vinculados con las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura. Guinzberg resalta que “es importante generar este tipo de noticias porque reflejan lo que está pasando con los juicios de lesa humanidad y cómo avanzan”. Y continúa: “Es fundamental que la sociedad se entere y que se pueda promover justicia para aquellas personas que la necesitan y si es posible también la verdad, para saber más hechos de los que estaban ocultos sobre lo que había pasado durante la última dictadura”. Guinzberg rescata el compromiso político específicamente de los periodistas detenidos desaparecidos y explica que “si bien los contextos son muy diferentes, los periodistas todavía podemos comprometernos con determinadas causas, como por ejemplo con la defensa de los derechos humanos y eso es muy bueno”.

Florencia Monfort, periodista del Suplemento feminista “Las12” de Página 12, explica que en todas las marchas del “Ni una Menos” aparece la marca que dejaron las detenidas desaparecidas en los carteles que dicen “Nuestras detenidas desaparecidas también eran feministas”. En ese sentido asegura que “el periodismo no puede ser otra cosa que militante y todos estos años de ‘Las12’ también prueban que la insistencia en un tema y en la visibilización de una problemática tan compleja como es la violencia machista en todas sus formas decantaron en una revolución como fue el 3 de junio de 2015 con el ‘Ni una Menos’ y eso da por cierto que el periodismo militante siempre trae sus frutos”. Y agrega: “Las12 ya venía hablando de esos temas que después explotaron en la sociedad, se pusieron en la agenda pública y ya no tienen vuelta atrás, con lo cual el legado de nuestras detenidas desaparecidas está siempre vivo”.

“Si bien los contextos son muy diferentes, los periodistas todavía podemos comprometernos con determinadas causas, como por ejemplo con la defensa de los derechos humanos y eso es muy bueno”, Victoria Guinzberg, secretaria de redacción de Página 12.

Nacho Levy, referente de la “Garganta Poderosa, un proyecto de comunicación que pone voz a las distintas problemáticas que atraviesan los barrios más vulnerables, cuenta lo que significa el legado de los detenidos desaparecidos: “Es difícil responder si nos identificamos con el legado de los 30.000 porque a decir verdad no sentimos tener la autoridad para determinar si lo merecemos o no. Nos parece que los 30.000 debieran ser quieres pudieran identificarse con determinadas prácticas de la actualidad o no. A nosotras, a nosotros en todo caso los 30.000 nos faltan, nos motorizan y nos interpelan. Gustavo Cortiñas soñaba la urbanización de nuestro barrio, Rodolfo Wash soñaba un semanario villero, aquellas pibas y pibes soñaban un boleto estudiantil, aquellas viejas y viejos soñaban un mundo mejor, aquellas villeros y villeras soñaban la vida digna desde el más absoluto anonimato. Creo que esa generación que soñó nos hizo soñar a muchos y muchas que vinimos después y tal vez esa generación no pudo ver el mundo que soñó pero nos dejó un mundo mucho mejor. Ojalá dónde estén las y los 30.000 se sientan identificados por nuestros gritos, por nuestras asambleas, por nuestro laburo cotidiano para eso, nosotros y nosotras gritamos todos los días  tanto como podemos y si algún día llegamos donde ellos llegaron entonces ese día si se los preguntaremos”.

Según el último relevamiento del RUVTE (Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado) ascienden a 223 los casos de periodistas detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico militar. Durante esos años, los trabajadores de los medios de comunicación, al igual que amplios sectores de la sociedad, participaron de experiencias políticas comprometidas.

Pablo Piovano es fotógrafo, con su lente captura aquellas noticias que no tienen eco en los medios tradicionales. Uno de sus grandes trabajos fue retratar las consecuencias en la salud de las familias que viven en el Norte argentino cerca de campos fumigados por agrotóxicos. “El fotoperiodismo es una forma de narrar historias que están ligadas a los acontecimientos sociales, políticos, de la vida cotidiana de la humanidad. La base de nuestro trabajo está en caminar, estar en el territorio, reconocernos con la gente, interpretar qué es lo que está sucediendo y ser de alguna manera un puente para comunicar con la sociedad esos acontecimientos, lo que elijamos contar”, explica Piovano. Y agrega: “La fotografía es un resumen para comprometerme con ciertas causas, para dar a conocerlas, y está ligada al arte, a la expresión, por varios lados funciona como una herramienta poderosa, y aún siento y creo que es capaz de apoyar ciertas transformaciones a lo largo del tiempo”. Piovano resalta el trabajo de Rodolfo Walsh y expresa que los periodistas desaparecidos “han sido hombres claves que iluminan el camino del buen vivir. Dentro del periodismo creo que han hecho el verdadero trabajo, un trabajo valiente de echar luz donde no la hay”.

“Ojalá dónde estén las y los 30.000 se sientan identificados por nuestros gritos, por nuestras asambleas, por nuestro laburo cotidiano para eso, nosotros y nosotras gritamos todos los días  tanto como podemos y si algún día llegamos donde ellos llegaron entonces ese día si se los preguntaremos”, Nacho Levy, referente de la “Garganta Poderosa”.

Por último, la periodista Claudia Vásquez Haro quien trabaja sobre temas vinculados a la diversidad sexual y la defensa de los derechos de las personas trans y travestis en Argentina asegura:  “Desde mi lugar, trabajo para lograr un periodismo responsable con base en derechos humanos, para que no se construyan relatos o enunciados discriminatorios que potencien más la exclusión social o el estigma a ciertos colectivos vulnerados de nuestra sociedad civil por ejemplo el colectivo de mujeres, de personas trans y travestis, la diversidad sexual en general, de pueblos originarios entre otros”.

“El periodismo no puede ser otra cosa que militante y todos estos años de ‘Las12’ también prueban que la visibilización de una problemática tan compleja como es la violencia machista en todas sus formas decantaron en una revolución como fue el 3 de junio de 2015 con el ‘Ni una Menos’ y eso da por cierto que el periodismo militante siempre trae sus fruto”, Florencia Monfort, periodista del Suplemento feminista “Las12” de Página 12.

Ayer y hoy, voz y cuerpo, escritura y compromiso. Seguir el legado de los periodistas detenidos desaparecidos, aprendiendo en el camino la tarea de llevar adelante este oficio con responsabilidad, entendiendo a la comunicación como un derecho humano fundamental, un acto de libertad y de transformación social.