La deuda externa, las disidencias, las violencias, los cuidados, la igualdad en el trabajo, fueron el eje de una charla sobre el legado en movimiento de las múltiples luchas de los feminismos a lo largo de la historia reciente.  La Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza conmemoró el 8M con un debate de ideas.

“Los 30 mil son y fueron parte de la deuda externa que se usó para sostener los centros clandestinos y la estructura represiva, pagar el Mundial del 78 y la guerra de Malvinas”. Nora Cortiñas abrió la ronda de diálogo que se realizó el sábado en la Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en el marco del 8M, en sintonía con uno de los lemas del paro nacional de mujeres y disidencias de este 9 de marzo: “La deuda es con nosotras y nosotres”.

De la charla Legado en Movimiento/Mujeres en Lucha, participaron además Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad de la Nación (Ministerio de la Mujer), la periodista y una de las impulsoras de Ni Una Menos Marta Dillon, Raquel Robles, escritora y referente de la agrupación H.I.J.O.S, Carolina Brandariz, Directora de cuidados integrales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Clarisa Spataro, coordinadora del área de Géneros de ATE Capital, Gabriela Carpinetti, abogada y miembro de la Dirección Nacional de Acceso a la justicia, Fátima Rice Cabrera, militante popular y coordinadora de la Tecnicatura de Música Popular de la Casa de las Madres, entre otras.

“Las Madres fuimos las primeras feministas en salir a la calle en los años del horror, donde había una horda de asesinos hombres esperándonos en las calles”, recordó Norita, entre mate y mate.
Alba Rueda sostuvo que “hablar de feminismo no es hablar solo de las mujeres” y destacó el “enorme desafío que implica llevar la agenda de las disidencias al plano de las políticas públicas”. “El compromiso es ver cuáles son las demandas de nuestras disidencias, romper las lógicas de nuestras instituciones, las lógicas del binarismo y de la heterosexualidad que nos constituyen como sociedad, y esto tiene que ser un acto social y colectivo”, agregó.

Dillon coincidió con Cortiñas al opinar que las Madres “sin asumirse feministas, se plantaron ante el poder desde una postura profundamente feminista”. “Hay momentos históricos en que la toma de la acción es necesaria para hacerse inevitablemente visibles”, agregó, respecto de las luchas de los ’70 y las ollas populares de los ’90 cuando nace el feminismo popular como sostén dela vida cotidiana en los piquetes. Carpinetti también aludió al rol de los movimientos sociales en la historia del feminismo popular.

Robles instó a “ir por todo” y tocar las estructuras que sean necesarias. “Ahora los límites los ponen quienes todavía tienen la hegemonía: a ver si pensamos que cuando salga la ley de aborto legal ya llegamos! Llegamos a un objetivo táctico, el objetivo estratégico es vivir en un mundo donde podamos disfrutar de todos los derechos”.
Spataro consideró que “todas las políticas públicas tienen que tener perspectiva de géneros” y Brandariz llamó a “cuidar la unidad, no sólo la de las organizaciones sino también una que pueda poner el oído en las mayorías, en los territorios”.

Mientras transcurría la tarde y la charla, se armaron las pancartas para llevar a la próxima marcha del 24 de marzo.