23 04 2014 | TESTIMONIOS
139. "Semejantes crímenes que se cometieron en el país no pueden no tener condena penal"

Fue la declaración de Lila Pastoriza, sobreviviente de la ESMA. Además, dieron testimonio Cecilia Vázquez de Lutzky y Máximo Carnelutti, ex detenidos-desaparecidos en el mismo centro clandestino de detención, tortura y exterminio. 


El testimonio de Cecilia Vázquez de Lutzky

La testigo declaró por videoconferencia desde París y relató los hechos juzgados en relación al operativo en la Iglesia de la Santa Cruz. 

Cecilia tenía 22 años de edad cuando, en diciembre de 1977, fue testigo del secuestro y desaparición forzada del grupo de familiares que se reunía en Estados Unidos 3150, llamado "Grupo de la Santa Cruz". Ella militaba en Vanguardia Comunista y participaba en grupos de apoyo a presos políticos. Posteriormente, Cecilia también fue llevada a la ESMA. 

La testigo quiso "simplemente agradecer el trabajo que están haciendo de investigación, elucidación, memoria y justicia". 

El caso de Máximo Carnelutti (358)

Apodado "Tano" y "Javier", a los 25 años de edad fue privado ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en agosto de 1977. El operativo estuvo a cargo de integrantes del Servicio de Inteligencia Naval (SIN), quienes lo llevaron a la denominada "Casa del SIN". El 17 de octubre de ese año Máximo fue llevado a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. La víctima fue liberada de la ESMA a fines del año 1978.

El testimonio de Máximo 

"Fui secuestrado en la Ciudad de Buenos Aires, muy probablemente el 20 de agosto de 1977, creo que era un sábado, pero no puedo recordar la calle. Yo vivía en una pensión en Constitución y tomé un autobús para llegar allá", contó al comenzar su declaración. 

Máximo relató el operativo de su secuestro y narró que en el asiento trasero del vehículo en el que lo raptaron estaba Marta Peuriot (caso 343). Además, declaró que durante su cautiverio pudo ver a Norma Arrostito (caso 149), Viviana Cohen (caso 359), Edgardo Moyano (caso 360), Ana María Ponce (caso 327), Pilar Calveiro (caso 272), Graciela Tauro (caso 279), Silvia Laura Castilla, Susana Siver (caso 351), Miriam Lewin (caso 446), Alberto Ahumada (caso 89), Lila Pastoriza (caso 318).

El caso de Lila Victoria Pastoriza (318)

"Lidia" o "Burbuja" fue privada ilegalmente de su libertad el 15 de junio de 1977, aproximadamente a las 17:30 horas frente a la plazoleta hoy conocida como "Julio Cortázar", en Serrano y Honduras, en la Ciudad de Buenos Aires. El operativo estuvo a cargo de un grupo de personas armadas y vestidas de civil, integrantes del Servicio de Inteligencia Naval. La víctima fue introducida en una camioneta, la cual chocó con un vehículo del Ejército. Esto ocasionó que Lila quedara inconsciente y la fisura de dos de sus costillas. Luego fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, bajo el número 348. El 25 de octubre de 1978 fue liberada, cuando le suministraron pasajes desde la Armada Argentina y fue embarcada en un vuelo de la compañía aérea Iberia, con destino a la ciudad de Madrid, en España.  

El testimonio de Lila

En el marco de las reglas de Casación para agilizar los juicios por delitos de lesa humanidad y evitar instancias de revictimización, Lila Pastoriza amplió sus declaraciones anteriores. 

"A mí me dieron número cuando me subieron a Capuchita. A poco tiempo de ser secuestrada, desde junio hasta principios de enero de 1978, pasé a estar en Capucha y Pecera, con el mismo número. Las numeraciones eran únicas en la ESMA. No se cambiaban y todos los que ingresaban a la ESMA a través del Grupo de Tareas 3.3.2 eran numerados en ese momento", relató la sobreviviente. 

Los vuelos de la muerte

"Me acuerdo fundamentalmente de esa fecha, 17 junio, podría ser 16, pero creo que era 17. Era un viernes. En general se hacían los miércoles, pero esa vez fue un viernes. Recuerdo mucho lo que pasó ese día. Me llevaron a un lugar, supe que era Capucha. Fue un traslado muy grande, después supe que habían traído gente del ERP porque no había más lugar en Campo de Mayo. Ahí había muchísima gente, como 40. Me acuerdo de esa fecha por eso", sostuvo Lila, quien también se refirió al traslado del 10 de agosto de 1977, "porque fue hecho con mucha violencia por el SIN y el Grupo de Tareas. Se llevaron gente que estaba conmigo, que había caído en el mismo grupo, como Mario Galli (caso 312), su mamá (Felisa Wagner de Galli, caso 309) y su mujer (Patricia Flynn de Galli, caso 310), y a otra gente de Capuchita. Fue muy duro. Es un traslado que recuerdo especialmente por el impacto que tuvo en nosotros".

Testigo 

Luego, en su declaración testimonial, Lila respondió preguntas sobre las víctimas que vio dentro de la ESMA y los represores que pudo reconocer. "En estos juicios una recuerda todas estas cosas y revive la situación que vivió ahí adentro. Los crímenes que se cometieron reafirman la necesidad de justicia y de estos juicios. Semejantes crímenes que se cometieron en el país no pueden no tener condena penal", sostuvo al finalizar.

Próxima audiencia

El juicio continuará el jueves 24 de abril desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales.