05 03 2014 | TESTIMONIOS
127. "Militábamos contra la dictadura, por el derecho constitucional a sublevarnos"

Fueron las palabras de Carlos Muñoz, sobreviviente de la ESMA, quien declaró hoy. Luego dio su testimonio Ana María Malharro, su compañera y también ex detenida-desaparecida en ese centro clandestino. 


Los casos de Carlos Muñoz (494) y Ana María Malharro (caso 495)

Carlos Enrique Muñoz, militante de Montoneros, apodado "Quique", fue privado ilegalmente de su libertad con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, junto a su esposa Ana María Malharro (caso 495) el 22 de noviembre de 1978 a las 00:30 horas en su domicilio, en la calle 24 de noviembre 214, en la Ciudad de Buenos Aires, a los 21 años de edad. El operativo fue realizado por al menos cuatro hombres armados, quienes golpearon a Carlos y lo encapucharon. Luego lo obligaron a subir a un vehículo del Grupo de Tareas 3.3.2 para llevarlo a la ESMA. En el secuestro se produjo el robo de dos cámaras de fotos, una filmadora, un proyector, el sueldo que había cobrado ese día y ropa. 

Una vez en la ESMA, recibió el número 261, mediante el cual fue identificado durante su cautiverio, bajo condiciones inhumanas de vida. El 11 de febrero de 1980 fue liberado. 

El testimonio de Carlos

Tras prometer decir la verdad, Carlos Muñoz comenzó su declaración como sobreviviente del centro clandestino de detención, tortura y exterminio ESMA: "En el momento de la irrupción en mi domicilio, tenía identificados al ´Gordo Tomás´, ´Gonzalo´, que era Astiz, Claudio Pittana, que es ´Fafá´, y un cuarto integrante que tenía algo de la Policía Federal, al cual no volví a ver en el Grupo de Tareas. Hace poco tiempo vi en Página 12 la foto de un oficial de la Policía requerido por la Justicia, que vive en Francia, y reconocí al que participó en mi secuestro". 

"Los asaditos"

Carlos relató que los represores de la ESMA hablaban sobre "los asaditos": otra de las metodologías que habrían utilizado para deshacerse de los cuerpos de las miles de víctimas. "Los oficiales, los Pedros, los Pablos, los guardias, hablaban del ´asadito´ y en un momento hicimos la relación directa de que ´asadito´ era cremar los cuerpos", relató el testigo.  

Cetrángolo: un reencuentro doloroso

Sergio Víctor Cetrángolo, "Darío" (caso 471), "era un compañero y amigo mío. Lo conocía de hacía unos cinco o seis años atrás. Lo reencontré en Capuchita. Por lo que pude saber, había sido secuestrado con anterioridad. Su lugar de cautiverio era ´El Olimpo´ (centro clandestino del circuito represivo ABO). Estaba en condición de préstamo en la ESMA. Conocí a la mujer, al hijo. Teníamos una relación amistosa y éramos compañeros de militancia", recordó Carlos, quien agregó que Sergio estaba "deteriorado, con buen ánimo, pero físicamente deteriorado, muy golpeado". 

"Militábamos contra la dictadura, por el derecho constitucional a sublevarnos", dijo. 

"Visitas"

"En la ESMA había inspecciones o visitas. Visitas de diferentes mandos y diferentes Fuerzas. En Capucha hubo un día de mucha limpieza", contó Carlos, y luego añadió que "ya en diciembre de 1978, hubo una visita, incluido a Capucha. Era Lambruschini". El testigo también señaló que Antonio Vañek, Jefe de Operaciones del Estado mayor de la Armada, también participó en las "visitas". 

"Traslado": "La amenaza de muerte estaba permanentemente presente"

"La palabra ´traslado´ dentro de la ESMA, y dicha por represores, era un eufemismo que ocultaba el asesinato de cientos de compañeros. Permanentemente se hablaba de traslado", contó Carlos. "También estaba presente la frase ´Te vas para arriba´, lo decía Acosta. Al principio, yo pensaba que era que me llevaban a Capucha, que irse para arriba era eso. Pero era ´te matamos´, lo fui aprendiendo con el tiempo. Algún día, un compañero me dijo: ´los traslados buenos no existen´".

"Se llamaba a una lista de compañeros que se tenían que parar. No sólo te llevaban a vos, sino a lo mínimo que tenías", sostuvo el testigo. "La amenaza de muerte estaba permanentemente presente", agregó.

Fotos de la ESMA

"Yo volvía a la ESMA, fui el primer sobreviviente en ingresar a la ESMA en democracia. El algún momento, solicitamos entrar con la CONADEP. Nos hicieron firmar un acta de que nosotros teníamos acceso a material de Inteligencia, en abril de 1984, con fotógrafo de la CONADEP. Había una cantidad enorme de biblioratos con información sobre hechos de 1976, 1977, 1978. Esa prueba desapareció en democracia. Éstas son algunas fotos de ese día, para que vean cuáles son los biblioratos que se perdieron". 

El abogado defensor Guillermo Fanego se opuso a la exhibición. No se da lugar y se exhiben las fotos.     

Ricardo Roberto Olivera, "Lindoro"

"Era de los tipos más violentos, de los que más te golpeaban, lo que más te maltrataban. De Lindoro recuerdo esto. El tipo era rápido para golpear, para maltratar. Insultaba, agraviaba, era el peor de los suboficiales. El peor de Los Pablos, el más hijo de puta. La mayoría del trato con estos personajes era con la capucha puesta, porque transcurría en el tercer piso y estábamos todos encapuchados, en las penumbras, era poco lo que se veía. Trataría de no describir a Lindoro para no cometer un error. Tengo muy clara la voz y esa sensación", sostuvo Carlos. 

Delitos sexuales

Carlos sostuvo que "hay que tratar de no personalizar, no me pidan que personalice abusos sexuales sobre compañeras, pero existían, es cierto". 

"Los que estamos acá no buscamos ninguna revancha personal: es memoria, verdad y justicia. Vamos a seguir peleando hasta que todos terminen presos", dijo Carlos Muñoz para finalizar su declaración testimonial.  

El testimonio de Ana María 

Tenía 22 años de edad cuando fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio durante tres meses, al mismo tiempo que su compañero Carlos Muñoz. Su hijo Carlos José, fue devuelto a la familia el mismo día del secuestro: "Salí de la ESMA en febrero de 1979. Volvía a ingresar a la ESMA con Liliana Pelegrino y la mujer de Daniel Oviedo, creo que volvimos a ingresar en agosto del ´79. Tuvimos una reunión con el Capitán D´Imperio, que nos dijo que no podíamos irnos del país porque había un grupo de compañeras, ex cautivas de la ESMA, que habían declarado en el Parlamento francés".

Próxima audiencia

El juicio contimuará el miércoles 12 de marzo desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales.