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Cómo participar del juicio

Las audiencias son orales y públicas. Si sos mayor de 16 años, ingresás acreditándote con tu DNI, cédula o pasaporte en la Sala AMIA. Tribunales de Av. Comodoro Py 2002, Retiro.


29 05 2013 | TESTIMONIOS
Día 57. Sobreviviente de la ESMA denunció al "Tigre" Acosta por delitos sexuales

Graciela Beatriz García Romero amplió hoy su testimonio en el marco de la megacausa. Sus declaraciones anteriores fueron incorporadas por lectura, con el objetivo de evitar la revictimización. 


El caso de Graciela Beatriz García Romero (caso nro. 101)

Graciela, militante peronista de la Columna Zona Norte de Montoneros, era conocida como “Graciela Bonpland” o “la Negrita”. El 15 de octubre del año 1976 fue privada ilegalmente de su libertad con violencia, abusos y sin las formalidades prescriptas por la ley. Estaba en la vía pública con su compañera Diana García, en Avenida Córdoba y San Martín, en la Ciudad de Buenos Aires. El operativo estuvo a cargo del Grupo de Tareas 3.3.2. Entre 6 y 7 personas vestidas de civil y armadas con pistolas 45 las secuestraron e introdujeron en dos autos. Graciela fue esposada, tabicada y subida a un Renault 12 de color blanco, patente C 300031. Durante el trayecto, Graciela logró sacarse las esposas y el tabique y tirarse del auto en Avenida 9 de julio y Viamonte. Sin embargo, fue recapturada. 

El viaje finalizó en la ESMA, donde Graciela recibió el número 544 y permaneció detenida clandestinamente, bajo condiciones inhumanas de vida. Estuvo en cautiverio en el sector denominado “Capucha”, donde fue golpeada en forma sistemática y sorpresiva por distintos guardias. Durante el encierro como detenida-desaparecida, la víctima debió hacer sus necesidades en un balde, frente a los guardias. 

Los interrogatorios en la ESMA

Graciela fue llevada al Sótano de la ESMA, donde fue interrogada por el oficial Antonio Pernías, imputado que está siendo juzgado en el debate. Pernías le pegaba trompadas en la cara y la desvestía, mientras la sometía a las sesiones de interrogatorio. En la sala de torturas, además, estaban los oficiales Whamond y González Menotti. Graciela fue atada a una camilla y sometida a un simulacro de fusilamiento. 

Delitos sexuales a cargo de Eduardo “El Tigre” Acosta

Durante el año 1977 Graciela fue llevada en varias oportunidades desde la ESMA a un departamento, donde estaba Acosta, quien la obligaba a mantener relaciones sexuales con él, amenazándola con ordenar su inmediato “traslado” (muerte). Además, en una oportunidad, el Dr. Spatoco le aplicó una inyección en la nalga en forma muy obscena.

En su declaración de hoy, Graciela relató que fue llevada a una “quinta con varias detenidas (desaparecidas). Era noviembre del `76. Estaban varios oficiales y Acosta sugiere que habría de elegirnos entre oficiales y presas. Terminamos cada una con uno de los marinos”. Señaló que en su caso fue con García Velasco.

La sobreviviente también contó que Inés Cobos “me comentó que había sido abusada por Acosta. Cuando Pernías quiso hacerme lo mismo, intenté pararlo”. 

El trabajo esclavo

Graciela fue sometida al trabajo esclavo en la ESMA. Luego, desde mediados hasta fines del año 1978, fue obligada a trabajar en Cancillería y volver a la ESMA a la noche. Durante 1979 fue obligada a realizar trabajo de prensa junto a otro detenido-desaparecido, Alfredo Buzzalino, en una oficina ubicada en la calle Libertad, entre Av. Santa Fe y Arenales. Posteriormente, fue nombrada en el Ministerio de Bienestar Social, con Marta Bazán y Miriam Lewin. Los últimos controles que tuvo por parte del Grupo de Tareas fueron realizados por Yon en 1982. Finalmente, Graciela Beatriz García fue liberada.

La familia como herramienta de control

Antes de ser liberada, Graciela tenía salidas autorizadas, como otros detenidos-desaparecidos sometidos al trabajo esclavo. Muchas personas les preguntan por qué no se escaparon durante esas salidas. En la declaración de hoy hay parte de esa respuesta: “las familias eran objeto de control, fruto del accionar del Grupo de Tareas. Como estábamos detenidos, presionaron y coaccionaron a la familia, amenazaron y mataron. A Marta Álvarez la aterrorizaban hablándole de su hermana”, relató Graciela. 

La sobreviviente contó también que “cuando Acosta me lleva por primera vez a ver a mi familia en 1977, toca el timbre. Era de noche, estaban en pijama. Todos me abrazaban y lloraban. Acosta se sentó a mi lado, decía que ellos eran defensores del mundo occidental y cristiano, que se había propuesto rescatar a jóvenes como yo y que la familia tenía que colaborar con esa recuperación. Les preguntó a mis hermanas a qué se dedicaban, una era abogada y la otra que iba a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Él le preguntó para qué iba a esa `Facultad de zurdos´”. 

Graciela también contó que “después me vuelve a llevar y le dice a mi padre que se tenían que mudar. Sentí que mi padre sintió humillación, porque él estaba controlando a la familia. Después me enteré que Acosta le dijo a mi hermana abogada que tenía que hacer determinadas cosas si quería a su hermana con vida. La hizo ir a una escribanía a trabajar cumpliendo horas. Ahí sabían que era hermana de una montonera y que tenía que estar ahí. Rádice y Whamond le decían dónde tenía que poner la firma para sus negocios y las apropiaciones de bienes que hacían ellos”. 

La hermana de Graciela fue llevada a la ESMA. La hicieron esperar un rato en una de las oficinas de los “Jorges”. Luego la liberaron y le dijeron: “es fácil entrar a este lugar, pero es difícil salir”. 

Los vuelos de la muerte

Graciela contó que “desde que llegamos (a la ESMA) nos hablaron sobre las granjas de recuperación en el sur. Después advertimos que se trataba de los `traslados´. Alejandro Calabria se da cuenta de que quedaban los zapatos. Se hacían los miércoles”. 

“Una vez viene Acosta y me dice: `yo quiero que vos sepas que esto es una guerra de exterminio, pero vos te vas a salvar´. Le pregunto por qué yo. Me dijo que `Jesusito lo quiere´. Una vez me dijo: `¿vos sabés cómo se resuelve el tema de los traslados?`. Se los sube a los aviones y se los tira desde el Río de La Plata”, recordó Graciela con lágrimas en los ojos. 

En la audiencia de hoy, le preguntaron a Graciela si “conoció otras formas de tortura y muerte, además de los vuelos”. Ella dijo que Acosta le comentó que “alguien había llegado muerta y dijo que la habían incinerado, que el cuerpo se abrió porque la mujer estaba embarazada”. 

La militancia de Graciela

Una parte de la reparación social que promueven los procesos de justicia está vinculada a la recuperación de la identidad de las víctimas. La militancia política es una reivindicación que no pudo ser hecha durante el Juicio a las Juntas Militares en 1985, pero ahora sí. Graciela contó que “yo venía de una militancia en San Isidro antes de estar en Montoneros. Pertenecía al Peronismo de base, militaba con los viejos peronistas de la resistencia y además estábamos alineados con la CGT de los argentinos. En un comienzo, hice trabajo territorial en villas y barrios para el armado de la sociedad de fomento”.

Testigo de la ESMA

A Graciela le preguntaron sobre varios detenidos-desaparecidos en la ESMA para saber si pudo verlos durante su cautiverio en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio. 

Sobre José Cacabelos, dijo que lo vio pocas veces y que “siempre tuvo una actitud muy solidaria, me traía panes. Sabía que estaban detrás de la hermana (Cecilia), hasta que la trajeron. Era muy chiquita, la vi sentada con el tabique puesto en la ESMA”. También sostuvo haber visto a Laura Di Doménico, Nacho Quintana, Irene Torrents, Elena Holmberg, Oscar De Gregorio, María Elena Médici, Federico Ramón Ibáñez, Marcelo Cerviño, Oscar Paz, Federico Mera (nacido en cautiverio, hijo de Marta Álvarez), Antonio Latorre, Ana María Ponce de Fernández y a Carlos Bartolomé. Además, dijo que vio a dos detenidas-desaparecidas embarazadas en un camarote chico. 

Para cerrar su declaración, Graciela dijo que: “todos estos días antes de venir a declarar pensé que con el tiempo se había atenuado, pero veo que no. Volver a revivir estos años no atenúa lo vivido, sino que cada vez es terrible, más grave e imperdonable”. 

Próxima audiencia

El juicio continuará el jueves 30 de mayo desde las 10:00 horas con más declaraciones testimoniales. 

 



de los procesados son juzgados por los "vuelos
de la muerte"
son las víctimas de los crímenes de lesa humanidad incluidas en la causa
testigos declararán y se incorporarán parte de los testimonios del juicio anterior
MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA. 30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTES

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