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Cómo participar del juicio

Las audiencias son orales y públicas. Si sos mayor de 16 años, ingresás acreditándote con tu DNI, cédula o pasaporte en la Sala AMIA. Tribunales de Av. Comodoro Py 2002, Retiro.


04 09 2013 | TESTIMONIOS
Día 87. Nacer en la ESMA: "Soy hijo de desaparecidos", declaró Emiliano Hueravilo

Su mamá, Mirta Alonso Blanco, y su papá, Oscar, fueron trasladados en los vuelos de la muerte y sus cuerpos siguen desaparecidos. Emiliano nació en la ESMA y luego fue recuperado por sus abuelos, tras haber sido abandonado por los represores. En la audiencia de hoy también declaró Walter, sobrino de Mirta Grosso, quien sigue desaparecida. 


Los casos de Mirta Mónica Alonso Blanco de Hueravilo, Oscar Lautaro Hueravilo y Emilio Lautaro Hueravilo (285,  286 y 348)

Los dos militaban en el Partido Comunista. Fueron privados ilegalmente de la libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley el 19 de mayo de 1977. A ella la secuestraron en el sepelio del abuelo de Oscar, en la Ciudad de Buenos Aires. Ella tenía 23 años de edad y estaba embarazada de seis meses. A Oscar lo secuestraron de madrugada en su domicilio. Ambos fueron llevados a la ESMA, donde permanecieron en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, y donde nació el hijo de ambos, el 11 de agosto de 1977. Mirta lo marcó en una oreja con una aguja caliente para facilitar que pudiera ser reconocido y le colocó una tirita en la muñeca, que decía “Lautaro”. El parto fue presenciado por Nilda Orazi (266). El niño fue hallado por su abuela en un orfanato de la Ciudad de Buenos Aires, a los cuatro meses de vida. 

A Oscar lo apodaban “Carlos”. Fue trasladado en un vuelo de la muerte antes del nacimiento de su hijo y Mirta unos días después. A ella la llamaban “Mónica”. Ambos siguen desaparecidos. 

El testimonio de Oscar Eusebio Hueravilo, padre de Oscar

“Mi hijo tenía 22 años. Estudiaba en la Facultad de Derecho, tenía tres años cursados y trabajaba como empleado en una empresa grande. El delito fue que era militante político y sindical, a pesar de su juventud. Lo secuestraron el 19 de mayo de 1977 en Palermo”, relató el testigo, quien contó que se enteró de los hechos, “porque frente al departamento había una obra grande en construcción, entonces estaba el sereno, quien sintió mucho movimiento de coches, gente y por eso miró. Miró todo bien, vio gente con armas largas, eran todos Ford Falcon sin chapa”. Luego agregó que “desde el primer momento, inclusive nosotros sospechamos que era un Grupo de Tareas de Alfredo Astiz”.

El embarazo de Mirta

“El 13 de diciembre de 1977, en el noticiero de las 10:00, Radio Mitre comentó sobre un niño que habían dejado abandonado con ropa de calidad, chiches de calidad y que lo veían bien, tenía cuatro meses de vida. Pedían que se presenten los familiares interesados”, contó Oscar. “La noticia fue tremenda para nosotros. Fuimos directamente a hablar con el Director del Hospital. Nos presentamos ahí. Estaba de turno una Directora. Éramos como 15 personas y mi señora estaba enloquecida por querer ver a su nieto. La Directora fue muy firme y dijo que no podía mostrar al bebé, pero que la noticia era cierta. Le pedimos que nos lo mostrara aunque sea de lejos. Ella dijo que recién al otro día a las 8:00. Esa noche volvimos a la casa, permanecimos comiendo algo, con amigos, gente que se solidarizaba con nosotros. En vez de a las 8:00, a las 6:00 de la mañana estábamos ahí. Me fui al kiosco, compré todos los diarios que sacaban la noticia. Recién ahí atendió el Director de turno. Otra vez tuvimos que esperar. Nos mandaron al Tribunal a hablar con la Dra. Servini de Cubría. Tenía un papel que decía todo el nombre y apellido, el nacimiento completo, pero legalmente era un don nadie”, agregó. 

El papel decía que “había nacido el 11 de agosto, que tenía cuatro meses de vida y que la madre le puso el nombre de Emiliano Lautaro Hueravilo Alonso”, narró el testigo, y contó que cuando recibieron al niño vieron que tenía una marca en la oreja: “tuvo la valentía, ella le puso el nombre completo, además tuvo la fuerza, le hizo una seña en la oreja al hijo”, dijo sobre Mirta. Finalmente, el bebé fue entregado a sus abuelos en el Hospital Elizalde, ex Casa Cuna. 

“Mi señora, mi nieto y yo somos todos afectados. A pesar de que ha demorado la justicia, tenemos fe y ojalá un día sepamos que hay verdad”, dijo Oscar al concluir su declaración testimonial.  

El testimonio de Emiliano Lautaro Hueravilo Alonso (348)

“Yo soy hijo de desaparecidos”, así empezó su testimonio. “Mi mamá, Mirta Mónica de Hueravilo, mi papá, Oscar Lautaro Hueravilo. Ellos fueron secuestrados el 19 de mayo de 1977. Los relatos del secuestro de mis padres fueron cuestiones que me contaron mis abuelas, después hubo investigaciones personales y hechos con otros compañeros. A mi mamá la secuestran estando en el velatorio de su abuelo. Mi mamá estaba embarazada de seis meses de mí”, agregó.

“Yo nazco en la ESMA. Soy parte de la querella por mi secuestro”, sostuvo Emiliano, quien se refirió a las condiciones inhumanas del cautiverio, impropias para un parto: no hay cuestiones higiénicas, no hay personal de salud, estaba engrillada. Mi mamá daba a luz ahí. En ese momento daba a luz ahí. Mi mamá me hace una marca en la oreja izquierda con un alfiler, una aguja, me marca la oreja diciendo recuperarme. Había un plan sistemático planteado desde la dictadura militar, que se estaba apropiando de los hijos de los desaparecidos. En ese momento mi mamá me hace esa marca, ya se sabía que el hijo de Mirta y Oscar tenía una marca. Eso de la sensación de que en mi caso particular tenía una marca particular para poder recuperar a mis familiares. Yo estoy en la ESMA con mi mamá más o menos 22 días”, relató Emiliano. 

Contó que a su mamá la torturaron cuando estaba embarazada en la ESMA y que “no tengo certeza de cuándo pude haber nacido. Las certezas las tienen los genocidas que están acusados hoy acá”. 

El derecho a la identidad

Emiliano declaró que fue entregado a sus abuelos el 14 de diciembre de 1977. “Entre mi nacimiento y eso, no sé a dónde estuve. Mis abuelos no saben, yo menos. Como persona quiero saber. Y quiero saber también por mi hija”. 

En esta línea, sostuvo que el Estado terrorista lo tuvo como “NN”, dado que recién en 1980 pudo tener su documento de identidad, tras un juicio. “Mis padres eran trabajadores, primero militantes. Mi mamá tenía 23 años, mi papá 22. Los dos eran militantes del PC argentino. Pensaban y militaban para pensar un país distinto, por la solidaridad, pensaban que podíamos generar otra cosa, y también tener a estos genocidas en un Tribunal para poder hacerles un juicio y generar juicio y castigo”, dijo Emiliano.

“De mi parte y mi familia, pedimos juicio y castigo, y que estos reos sean condenados a prisión perpetua en cárcel común”, concluyó.  

El caso de Mirta Grosso (nro. 65)

Fue privada ilegalmente de su libertad, con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley el 16 de agosto de 1976 en su domicilio en la Ciudad de Buenos Aires. El operativo fue realizado por integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2. Mirta fue llevada a la ESMA, donde permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida, y sigue desaparecida. 

El testimonio de Walter Marcelo Grosso, sobrino de Mirta

“Lo que sé no lo presencié, lo sé por comentarios y por una cuestión familiar, nos fuimos enterando”, así comenzó el relato del testigo. “Mirta vivía en un edificio en la calle Oro, casi Santa Fe. Era un domicilio al que yo solía concurrir de chico, porque Mirta era una mujer soltera y tenía una debilidad, que eran los sobrinos. Éramos varios, entre los cuales me incluyo, nos llevaba al cine, teatro, muchos lugares de baile. Lo que yo puedo contar es que aproximadamente en el mes de agosto de 1976, Mirta aparece en la casa de una de sus hermanas, Thelma, asustadísima, porque había ocurrido un hecho muy violento en el mismo piso en el que vivía ella. Vivían unas amigas de ella, que siempre recuerdo como Norma (Díaz, caso 66) y Beti (Díaz, hermana de Norma). Creo que una de ellas ya no vivía en el departamento. Lo que contó Mirta es esa oportunidad es que una amiga le había dicho que ella se iba a ir unos días y se iba a quedar un matrimonio con un nene. Una noche, mientras Mirta estaba en su casa, irrumpió una Fuerza de Seguridad y hubo un aparente tiroteo en el departamento. Lo que yo me enteré es que murieron los dos integrantes del matrimonio y que había una criatura, que se la llevaron”.

De este modo, el testigo se refirió a los casos de Esperanza Cacabelos (50), Edgardo (51) y Gerardo Salcedo, hijo de ambos.

Según el relato de Walter, a mediados de agosto, Mirta volvió a su departamento y fue secuestrada. “A partir de ahí no sabemos nada. Hay una mención sobre Coordinación Federal, creo que porque había una faja en el departamento que decía eso, pero no lo puedo asegurar. Mi padre, su hermano, y mi cuñado hicieron gestiones. Yo no puedo saber dónde, porque a partir de la detención de Mirta mi familia entró en una situación de terror.

Masacre de Fátima  

Este hecho fue cometido el 20 de agosto de 1976, por eso, la familia de Mirta pensó que una posibilidad era que ella hubiera sido una de las víctimas. “Como en la Masacre de Fátima había muertos de Coordinación Federal, aparece la posibilidad de que Mirta pudiera haber muerto ahí. Parecía como que en la familia esto permitió cerrar algo. Nunca creí que estuviera muerta ahí. Creo que quedan dos cadáveres por reconocer”, contó el testigo.  

Mirta

Era fotógrafa, “muy buena fotógrafa”, según su sobrino Walter. Trabajaba en una Clínica Psiquiátrica en Belgrano. Militaba en la Juventud Peronista. “Cuando íbamos a visitarla hablaba mucho de política, del peronismo”. 

Próxima audiencia

El juicio continuará el jueves 5 de septiembre desde las 9:30 horas con más declaraciones testimoniales. 



de los procesados son juzgados por los "vuelos
de la muerte"
son las víctimas de los crímenes de lesa humanidad incluidas en la causa
testigos declararán y se incorporarán parte de los testimonios del juicio anterior
MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA. 30.000 DETENIDOS-DESAPARECIDOS PRESENTES

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