A casi 44 años del inicio de la última dictadura cívico militar, un grupo de ex detenidos logró reconocer un nuevo espacio del horror. La casa queda en Lugones al 3600, en General Pacheco y es la cuarta vivienda que funcionó como extensión del ex centro clandestino.

(Foto de portada: gentileza de La Retaguardia)

Carlos Lordkipanidse, Blanca García de Firpo y Liliana Pellegrino afirmaron en una investigación publicada en el portal La Retaguardia que el lugar encontrado corresponde a la vivienda donde estuvieron en condición de víctimas detenidas-desaparecidas en la última dictadura cívico-militar con María Victoria y Rodolfo, hija e hijo de Lordkipanidse-Pellegrino, Alejandro Firpo, Lucía Deon y su hijo, Daniel Oviedo, Carlos Muñoz y Víctor Basterra.

Desde hacía rato el grupo venía intentando dar con ese lugar de cautiverio transitorio. Los primeros datos los había aportado Víctor Basterra. “En sus diversas declaraciones, tanto en el Juicio a las Juntas como en los cuatro tramos de la megacausa ESMA, Víctor sostuvo que ‘una de las quintas a la que nos llevaron era en la zona de Pacheco. Lo recuerdo porque quedaba cerca de la planta de la Ford. El colectivo 60 pasaba por la puerta”, señala Lordkipandise en el artículo.

Entre los genocidas que estuvieron en la casa de la localidad bonaerense de Pacheco, pudieron identificar a Ricardo Miguel Cavallo, Adolfo Donda Tigel y Fernando Peyón, entre otros. Algunos aspectos de la vivienda, como un árbol y un tanque de agua, permitieron el hallazgo y reconocimiento de ese lugar luego de cuatro décadas.

Además, comunicaron que próximamente entregarán la información al Juzgado Federal Nº 12, actualmente a cargo del juez Rodolfo Canicoba Corral, donde se tramita la instrucción de la Megacausa ESMA.

Las otras casas de la ESMA

Ubicados en la Provincia de Buenos Aires, estos lugares funcionaron de manera conexa con la ESMA, centro clandestino que funcionó en Avenida del Libertador al 8100 en la Ciudad de Buenos Aires, donde hubo alrededor de 5.000 víctimas de delitos de lesa humanidad y la mayoría continúa desaparecida.

La “casa del SIN” (Servicio de Información Naval) o “casa del COARA” (Comandante de la Armada Argentina): funcionó en Thames y Panamericana, Villa Adelina. Fue demolida en 1983, pero de todas formas el lugar fue señalizado en 2015. Fue utilizada como lugar de cautiverio previo a la ESMA y, según testimonios de sobrevivientes, el momento de mayor uso fue en 1977.

Otra de las casas de la ESMA es la ya famosa Quinta El Silencio: ubicada sobre el arroyo Tuyú Paré, en la tercera sección del Delta, San Fernando. Se utilizó para trasladar a las víctimas que estaban en cautiverio en la ESMA y ocultarlas durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 1979. Fue señalizada en septiembre de 2019, a 40 años de la visita de la Comisión a la Argentina.

Por último, está la casa ubicada en General Ricchieri 1265, Don Torcuato. La construcción sigue en pie. Por testimonios de sobrevivientes, entre ellos Lordkipandise, funcionó al menos entre 1976 y 1979. La primera identificación de esta vivienda –un predio con parque y pileta- la hicieron con la dirección exacta los curas jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, en la Causa 13 durante los años ’80. En 2013 el sobreviviente Aníbal Prado Marín, secuestrado cuando era conscripto de la ESMA, también la mencionó en su testimonio.