El 8 de diciembre, la Escuela de Foto-periodismo de ARGRA presentó los trabajos de sus estudiantes de todos los niveles. La jornada se desarrolló en el edificio 30.000 Compañeros Presentes / Familiares  de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas en el Espacio Memoria ex ESMA. Un vínculo con historia.

ARGRA Escuela es el espacio de formación de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina donde se proponen  prácticas para un foto-periodismo que conjugue profesionalismo con una mirada crítica y comprometida con el contexto social. Aunque históricamente ARGRA daba cursos de foto-periodismo. La escuela nace formalmente en 2005.

En el origen de esos cursos de formación había talleres que estaban a cargo de experimentados fotógrafos. Entre los primeros, Pablo Lasansky y Eduardo Longoni, quienes retrataron la represión de la última dictadura cívico militar, las primeras acciones de las Madres y, ya en democracia, el asalto al cuartel de La Tablada. Se dictaban en la antigua sede de ARGRA, en la calle San José casi Estados Unidos, en un subsuelo, pero luego se trasladaron a otra histórica sede de la asociación en la Avenida de Mayo. Se sumaron Tony Valdes, Lucio Solari y Julio Menajovsky. Ya era 1997, año del asesinato de José Luis Cabezas, y a raíz de ese hecho trágico hubo un gran interés de la sociedad hacia el foto-periodismo, consecuencia lógica de la gran movilización que acompañó a los reporteros gráficos en la búsqueda de la verdad y justicia. En esos tiempos de impunidad había mucho descreimiento de las instituciones, de la política y de la justicia. Se hizo necesario desde la Asociación formar nuevos foto-periodistas y valorizar la figura del fotógrafo que hasta el momento estaba muy subordinada a la del periodista.

Aunque faltaba mucho tiempo para que la muestra de la Escuela llegara al edificio 30 mil Compañeros Presentes, la relación entre Familiares y ARGRA comienza por aquellos años a través del vínculo de Graciela Lois con Menajovsky: “Cuando se produce la muerte de Cabezas, yo estaba en contacto con un concejal de  Estepa, el pueblo natal del padre de  José Luis y pudimos hacer nombrar una calle en su homenaje en ese pueblo del sur de España. Desde allí nació una larga relación entre Familiares y ARGRA que continuó con Ezequiel Torres cuando pudimos incluir otras expresiones, como la muestra de fin de año de los alumnos de la Escuela”, recuerda Lois.

Julio Menajovsky, quien fue el primer director de la Escuela y hoy dicta clases de las materias “Géneros y usos de la fotografía documental” y ” Teorías y prácticas de la fotografía documental y de prensa” reflexionó sobre este punto: “Sabemos siempre quién escribe una nota, casi nunca de quién son las fotos; tenemos que buscar un nombrecito, al costado de la foto y generalmente ese nombre no nos dice nada, sin embargo hay fotos, que cambian la percepción de momentos políticos y sociales”. Cabezas fue un claro ejemplo de la importancia del periodismo fotográfico.

Julio había sido anteriormente director de TEA foto-periodismo, con esa experiencia acumulada y en ese contexto de fuerte demanda se formó ARGRA escuela, y la Asociación pudo comprar el local donde hoy funciona, en la calle Venezuela.

La primera muestra de fin de año surgió de forma casi casual. “La idea nació unas tres semanas antes de que terminaran las clases, teníamos muchísimos trabajos, había ganas de mostrarlos, una alumna contó que tenía un amigo propietario de un boliche en San Telmo dispuesto a prestarlo, se pensó en proyectar, cada curso presentó trabajos, se hizo la proyección y terminó en fiesta. A partir de ese año se le fue dando muchos formatos”, explica Menajovsky.

“Es una muestra pedagógica, se ven los recorridos que hicieron les estudiantes, el eje es compartir el resultado de los procesos de aprendizaje y reflexión; se muestran los proyectos elaborados en cada materia y en algunos casos producciones individuales” dice Verónica Iglesia, una de lxs directorxs actuales de ARGRA Escuela y agrega: “Cada fin de año se realiza para compartir con la comunidad las producciones y las propuestas éticas y estéticas de quienes se están formando en nuestra casa”.

Una de las docentes es Emiliana Miguelez, una reconocida reportera gráfica que enseña en la escuela desde hace 4 años: “En estos años hubo procesos creativos diferentes, fueron grupos y personas distintas. Cada cual hizo su proceso individual de trabajo y de generación de contenido pero en la práctica del curso lo que pasa es que no hay una relación jerárquica en donde uno habla y los otres escuchan, si no que todes escuchamos, todes hablamos y hay participación de todes, en el trabajo final”.

Emiliana explica que hubo cambios en los modos de producción a lo largo de estos cuatro años, como el mayor uso de redes sociales. “Este año, el grupo que sigo se constituyó en un colectivo que trabajó y se difundió a través de redes sociales, en paralelo a la clase, tomando independencia de lo que sucedía dentro del aula.”

Una primera experiencia surgió de la inquietud del colectivo que participó del encuentro plurinacional de mujeres: “Nació como propuesta de Patricia Pérez Ferraro, Pato, secretaria de la escuela, que propuso una reunión para organizarse de cara al encuentro, otra compañera que militaba en CORREPI nos propuso viajar con elles en el micro de su organización, nos organizamos para juntar la plata, hicimos la bandera de alumnes de ARGRA, nos organizamos para repartirnos las coberturas, y de a poquito fue surgiendo algo muy lindo, tenemos una cuenta de INSTAGRAM que es: @alumnxsdeargra después de esa experiencia seguimos juntándonos, y apuntamos a ir juntas al próximo encuentro de San Luis”, relata Lidia Baran quien cursa “Introducción al foto-periodismo “.

Para las elecciones, surgió otra vez la necesidad de organizar una cobertura coral. Tamara Grinberg y Rodrigo Isaurralde, en representación de ese colectivo relatan:

“Desde la cátedra, Emiliana nos propuso un proyecto de cobertura de las elecciones armando una redacción en la escuela el día de la votación y a partir de eso nos conformamos como colectivo, somos “Desbordx” (@desbordx en INSTAGRAM) ; en ese espacio empezamos a trabajar de forma conjunta sobre una consigna: Crisis y Poder. Tenemos como una pulsión de retratar lo coyuntural y volver a simbolizar y resignificar algunas imágenes, pero también pensamos en temas que sean más de largo aliento. Por el tipo de realidad que contamos, creemos que no hay mejor lugar para mostrar nuestro trabajo que el Espacio Memoria”.

Desde hace tres años, la muestra se mudó del local de la calle Venezuela a la ex ESMA. El primer año fue en el Archivo Nacional de la Memoria y desde hace dos en el edificio de Familiares.

En el Archivo Nacional de la Memoria sigue funcionando la fototeca de ARGRA. “Nos parecía importante que la escuela tuviera contacto con el Espacio Memoria, por eso decidimos que el cierre de curso sea en el predio”, explica Ezequiel Torres, ex titular de ARGRA, y agrega: “Hay un vínculo muy cercano de les socios de ARGRA y más en general de les fotógrafos, con las Madres, las Abuelas, los nietos, los hijos, los familiares y por eso es tan importante para nosotros  que actividades de ARGRA se desarrollen en el predio, porque somos parte de la historia de resistencia, y de la recuperación de este lugar tan emblemático para todos los Argentinos, y es bueno que los alumnos y sus familias, pero más en general los interesados en la fotografía que no suelan transitar habitualmente el espacio lo hagan, aunque sea una vez al año”

En cada ciclo cursan en la Escuela más de 130 alumnxs. En la muestra del 8 de diciembre se pudieron ver tres trabajos colectivos y más de 70 individuales, en diferentes formatos. A pesar de que desde hace varios años se anuncia su desvalorización, la fotografía periodística sigue proponiendo espacios de reflexión y de análisis de la realidad que atraviesa a la sociedad. Esta experiencia de foto-periodistas en formación, es la mejor prueba de eso.