La visita guiada que realizaron al Espacio Memoria lxs miembrxs del Fondo Internacional Trans (FIT) fue parte de la agenda de trabajo en su reciente paso por Buenos Aires. El FIT es una organización conformada por activistas trans de distintas partes del mundo, cuyo objetivo principal es aumentar la capacidad del movimiento trans para auto-organizarse, abogar por los derechos, la autodeterminación, el bienestar de ese colectivo y la justicia social a nivel global.

 

Durante el recorrido  Broden Giambrone (BG), Director del FIT y Wíktor Dynarsky (WD), miembros del consejo directivo (https://www.transfund.org/?lang=es), destacaron la relación que existe entre los derechos humanos y el trabajo que realiza el FIT, y cómo entender las memorias en plural al calor de los reclamos de los movimientos de la diversidad sexo-genérica en Argentina.

-¿Cuáles son sus  impresiones después del recorrido por el Espacio Memoria y Derechos Humanos?

BG -Creo que es un espacio muy poderoso. Yo vengo de Canadá, y solamente tenía un conocimiento elemental de la historia Argentina. Obviamente, la visita abrió mis ojos al conocer un período relativamente reciente tan cruel y brutal. Fue muy interesante, y a la vez intenso, ver cuán sádico era el gobierno de los militares en aquella época, y el impacto que eso tuvo para el pueblo argentino. En paralelo, cuando observas lo que está pasando en el resto del mundo y cuán rápido y fácilmente las dictaduras militares pueden surgir, es impactante. Debo decir que cuando primeramente entré a este lugar quedé muy impactado por todas esas caras en las ventanas (en el edificio Cuatro Columnas).

WD- En el momento en que la guía nos habló sobre las personas secuestradas y desaparecidas, automáticamente hice una conexión con la historia de mi país, Polonia, donde ocurrió un holocausto, y también en los 70 ocurrió algo similar, por lo que emocionalmente para mí fue muy intenso. También, al venir de Polonia, no tenemos mucha información sobre Argentina. Lo que más conocemos es que después de la segunda  Guerra Mundial algunos nazis vinieron a refugiarse acá, y nada más. Antes de visitar este lugar no tenía idea de nada de lo que había sucedido acá en los 70. Pero hay algo muy bueno que tienen en Argentina y que no pasa en otros países: el movimiento de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Lo que he podido apreciar, que no se observa en otros países, es que un movimiento social como el de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo en sus luchas históricas por la identidad y la memoria, ha traído esperanzas a la sociedad argentina. Hay gente buena aquí, gente que tiene esperanza y que quiere reparar el mal que ocurrió. Obviamente también me chocó emocionalmente ver cuánto daño hizo la dictadura militar, pero ese movimiento me da esperanzas y me sentí aliviado al final del recorrido. El mensaje que transmite este espacio, al poner a los hijos en un primer plano y decir, aun eres recordado, existes para nosotros, es extremadamente crucial y valioso, y también muy emocionante. Igualmente, la perseverancia que observamos en el rescate de esa memoria, en el reclamo por la justicia y la verdad  forma parte de un mismo esfuerzo. También creo que tiene que ver con cómo lidiar con un daño histórico tan grande. Desearía que todo ello fuera más visible en la sociedad actual, la búsqueda de la verdad y la justicia, pero a la vez teniendo en cuenta que no podemos perdonarlo todo, pero sí debemos recordarlo.

-¿Cómo relacionar esta experiencia con el trabajo en derechos humanos que realiza el FIT para la comunidad trans a nivel internacional?

BG- Considero que es muy interesante pensar las problemáticas de la comunidad trans en términos más amplios de derechos humanos, y pensar la identidad en el contexto argentino para la sociedad. Pero también, lo que significa para las personas trans pensar en una lucha por la justicia social y los derechos humanos que combata esos regímenes dictatoriales que oprimen a los pueblos. Pienso en el movimiento trans a nivel global y en tantas organizaciones que operan en ambientes de gran hostilidad. Entonces, encontrarme en este lugar, y conocer todo lo que pasaron tantos activistas, me permite hacer una fuerte conexión con otras luchas distintas a través de décadas de historia. Siendo activista trans, puedo reconocer en espacios como éste cuán importante es la memoria y la justicia social para la lucha por los derechos humanos.

WD- Lo que puedo llevarme de esta visita es que la identidad es uno de los aspectos más importantes a la hora de reconstruir la memoria, y tratar de entender quiénes son los argentinos, en especial aquellos que nacieron después de 1976. Una de las preguntas que más me interpeló, en el recorrido que hicimos en la  Casa por la Identidad de Abuelas,  fue la que decía “¿quién eres?” y esa es una de las preguntas más importantes y prominentes en la existencia trans. Igualmente, pienso que en nuestro caso particular la pregunta por quiénes somos no es una pregunta que debemos responder nosotres, porque es la sociedad la que hace esas preguntas. La búsqueda por la identidad en la sociedad argentina, también se visibiliza en la ley de identidad de género que se logró en 2012, y creo que Argentina es especial en el mundo, porque ese es un tema usualmente marginalizado, y acá es un tema a nivel nacional. En 2012 yo todavía vivía en Polonia, y cuando escuchamos hablar sobre la ley de identidad de género argentina no entendimos cómo era posible que ocurriera tan rápido y lo que eso significaba. Y ahora, participando del contexto, todo cobra sentido, es absolutamente inspirador.

-Este es un espacio principalmente vinculado a los derechos humanos y a los acontecimientos de la última dictadura cívico militar en Argentina. ¿Cómo pensar las memorias en plural, desde este espacio y desde los reclamos de las personas de la diversidad sexual?

BG -Para mí la pregunta por la memoria la podemos pensar como historia individual, desde las desapariciones, torturas y vejaciones sufridas por el pueblo argentino, pero también es necesario aprender de eso para no reproducirlo en el futuro. Hay tantos lugares en el mundo ahora mismo donde existe fascismo, dictaduras. Yo vengo de Canadá, donde al igual que en Estados Unidos tenemos una lucha muy fuerte por el tratamiento terrible que se le da a las poblaciones indígenas. Sin embargo, creo que las personas trans son las más vulnerables en cualquiera de estos contextos. Por tanto, creo que la idea de la memoria y la justicia al servicio del pueblo es muy importante en términos del movimiento de derechos humanos.

-¿Cuán importante consideras que los derechos humanos y los espacios de la memoria sean políticas de Estado?

WD- Extremadamente importante. Creo que la preservación de la historia y la memoria sin ponerlas en un contexto de derechos humanos nos expone a cometer los mismos errores constantemente. Y a la vez, no se trata solamente de repetir la historia, sino además que espacios como éste ponen a los derechos humanos en un contexto de cotidianeidad, lo cual ayuda a los niñes a entender, a los jóvenes, y así, todes podemos hablar el mismo idioma. El lenguaje de los derechos humanos puede ser difícil, y es complejo entender cómo conectar los roles individuales en la sociedad. Creo que la meta final de ello es preservar la memoria y la historia, pero también entender que como sociedad debemos cuidarnos unos a los otros. Y una sociedad que está construida sobre el dolor, la tortura y la violación de los derechos humanos es una sociedad que no va a durar. Para preservar la sociedad tenemos que preservarnos a nosotres mismes. Es muy emocionante estar aquí, y estoy muy contento de haber tenido la oportunidad de conocer a mis hermanes trans de Argentina, sobre todo trabajando en este espacio que es muy importante.

-¿Qué criterios tienen sobre el movimiento travesti y trans de Argentina?

BG- Creo que para el FIT es importante escuchar lo que el movimiento trans en Argentina tiene que decir, por tanto obviamente trabajamos directamente con OTRANS Argentina. Para mí fue muy interesante conocer más sobre la historia argentina y experimentar el contexto en que ustedes están trabajando, y sé por nuestras conversaciones los desafíos que tienen en términos de violencia, acceso al estudio, al trabajo. Y me parece interesante pensar que Argentina tiene una ley de identidad de género, pero la realidad concreta es otra. Espero que podamos aprender más durante nuestra estancia aquí acerca de sus experiencias en Argentina y el trabajo que realiza el movimiento trans.

(Traducción Annery Rivera Velasco)