La marcación del predio, considerado un anexo del Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio que funcionó en la ESMA será el 7 de septiembre, en el 40º aniversario de la emblemática visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a la Argentina tras las denuncias recibidas por las violaciones de los derechos humanos cometidas por el terrorismo de Estado.

Se realizará en el marco de la Ley 26.691, por impulso de la Dirección Nacional de Sitios de Memoria dependiente del Archivo Nacional de la Memoria, de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, junto con la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires y los municipios de Tigre y San Fernando, a partir de la solicitud de la Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte.

 

El Silencio de la ESMA


El Silencio es un capítulo poco conocido de la ESMA. A lo clandestino del centro de torturas, desapariciones, robo de bebés y exterminio de Avenida del Libertador al 8100 en la Ciudad de Buenos Aires, se le añadieron lugares complementarios para intentar ocultar a las víctimas durante la visita de la CIDH de 1979. Uno de esos espacios fue la Quinta El Silencio.

En su entrada hay un muelle con un cartel que todavía la identifica con ese mismo nombre. Pronto, como política de Estado, habrá otro más que señalizará al lugar como sitio de memoria. En la tercera sección del Delta, sobre el arroyo Tuyuparé, en San Fernando, Provincia de Buenos Aires, quedará la marca que indicará que ahí funcionó un centro clandestino activado para esconder lo que sucedía en la ESMA, que ahí hubo personas detenidas-desaparecidas y se cometieron delitos de lesa humanidad que no deben repetirse.

Desde 1975, el predio de alrededor de 50 hectáreas era propiedad del pro vicario castrense Emilio Teodoro Grasselli (ex capellán de la Iglesia durante la dictadura cívico-militar) y otras tres personas. Luego, en enero de 1979 fue vendido fraudulentamente al grupo de tareas 3.3.2 de la ESMA: para la firma de la escritura se utilizó el documento de identidad de un detenido-desaparecido. Actualmente, es una propiedad privada.

 

La CIDH y las denuncias


Entre el 6 y el 20 de septiembre de 1979, la CIDH llegó a la Argentina. Recorrió cárceles y otros lugares de detención del país, se reunió con representantes de organizaciones sociales, políticas, de derechos humanos, sindicales, comerciales, religiosas, empresariales y con autoridades de la dictadura. La llegada de la Comisión motivó que los genocidas de la ESMA intentaran ocultar lo que pasaba en el centro clandestino. Para esto modificaron parte de la estructura del edificio del Casino de Oficiales, donde a lo largo de la dictadura permanecieron en cautiverio alrededor de 5.000 víctimas, en su mayoría desaparecidas y asesinadas en los vuelos de la muerte; y trasladaron a las víctimas al Delta y otros inmuebles, con la pretensión de deslegitimar las denuncias de sobrevivientes y negar el terrorismo de Estado y los delitos de lesa humanidad.

Foto: ANM/Ezequiel Torres

En El Silencio se replicó el sistema represivo de la ESMA: un terreno con dos casas, una grande y una chica, que fueron el lugar de cautiverio provisorio para las víctimas, quienes permanecieron en condiciones inhumanas, bajo tortura y obligadas a realizar trabajo esclavo. La casa chica funcionó como la “Capuchita” de la ESMA en el Delta. El centro clandestino operó bajo el control del grupo de tareas 3.3.2 y la Prefectura Naval.

En octubre de 1979, una vez que la CIDH se retiró del país, la mayoría de las víctimas fueron regresadas a la ESMA; a otras se las mantuvo en cautiverio en El Silencio forzadas a realizar trabajos para la Armada. Luego de su permanencia en la Argentina, la CIDH elaboró un informe que fue publicado en 1980, bajo el título: “Informe sobre la situación de los derechos humanos en Argentina”.

 

40 años


En el marco de la Megacausa ESMA, hasta ahora fueron condenados 51 represores por delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio. Lo que sucedió en El Silencio todavía sigue pendiente de ser juzgado. En el tercer juicio de la Megacausa, los mismos sobrevivientes pidieron la señalización de El Silencio y el juzgamiento de los crímenes.

A 40 años de la llegada de la CIDH a la Argentina, el 7 de septiembre se señalizará la quinta como ex centro clandestino para seguir fortaleciendo las políticas de Estado de Memoria, Verdad y Justicia, creadas en reconocimiento de la lucha de los sobrevivientes, familiares y organismos de derechos humanos. Además de la identificación en el predio, se colocará otra señalética en la estación fluvial del partido de Tigre con información adicional para el público.

Foto: ANM/Ezequiel Torres

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitará nuevamente el país para recorrer el Sitio de memoria de la ESMA, el Espacio Memoria y Derechos Humanos, reunirse con organismos de derechos humanos y otros sectores de la sociedad civil, como así también con representantes gubernamentales. Por su parte, el Sitio de memoria de la ESMA realizará actividades especiales en conmemoración de la visita de la CIDH.

La Ley 26.691 declara sitios de memoria a “los lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención, tortura y exterminio o donde sucedieron hechos emblemáticos del accionar de la represión ilegal desarrollada durante el terrorismo de Estado ejercido en el país hasta el 10 de diciembre de 1983”.

Por este motivo, cumpliendo con la obligación del Estado para preservar los sitios de memoria y dirigir recomendaciones para su conservación, el equipo técnico de la Dirección Nacional de Sitios realizó dos visitas a la Quinta El Silencio con un grupo de sobrevivientes, quienes recorrieron el lugar para identificar las casas donde estuvieron en cautiverio, sufrieron torturas y tormentos, y fueron sometidos al trabajo forzado. Sus testimonios siguen siendo un aporte imprescindible para seguir aportando a la Memoria, la Verdad y la Justicia. Recordaron el traslado desde la ESMA y reconocieron las dos casas, como así también los exteriores. Además, indicaron cambios en el lugar y la permanencia de objetos de aquella época.

Desde el Espacio Memoria y Derechos Humanos se colabora con la Dirección para el registro documental del reconocimiento del lugar, material aportado al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 12, a cargo de la instrucción de la Megacausa. La mayoría de las víctimas de la ESMA continúan desaparecidas.