Al comenzar su exposición, desde la querella sostuvieron que “lograr la realización de este juicio, que hasta hace no mucho tiempo parecía imposible, llegar a este momento, que resulta fruto de la lucha de muchísima gente, es un hecho trascendente y, además de configurar un acto concreto de justicia, tiene un valor simbólico extremadamente importante para nuestro país, para la sociedad y principalmente para las víctimas”.

Sobre las “niñas y niños victimizados por el grupo de tareas de la ESMA”, sostuvieron que “la dictadura genocida desarrolló una política represiva con características específicas contra los hijos y las hijas de quienes fueron blanco del plan criminal del Estado terrorista. El accionar represivo se expresó en niños menores de edad, en la apropiación de quienes nacieron durante el cautiverio de sus madres o que fueron secuestrados junto a sus padres, en su permanencia en el centro clandestino y que tiempo después fueron entregados a algún familiar o recluidos en institutos de menores, también lo sufrieron criaturas que, privadas de la presencia de sus padres, quedaron a cargo de familiares más o menos cercanos y fueron hostigados sistemáticamente a lo largo del periodo dictatorial”.

El pedido de condenas

En adhesión a lo requerido por la fiscalía, la querella solicitó prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua para Raúl Amando Cabral, Miguel Conde, Ramón Roque Zanabria, José Ángel Iturri, José Luis María Ocaranza, Carlos Néstor Carrillo, Horacio Luis Ferrari y Carlos Mario Castellví; y seis años para Claudio Vallejos.

“Comenzamos haciendo un reconocimiento a los familiares y a las víctimas del Estado terrorista y llegando al final de nuestro alegato queremos ratificarlo. Queremos volver brevemente a los sobrevivientes, a los padres, madres, hermanas, hermanos, hijos, hijas de quienes fueron victimizados por el Estado terrorista, que han aportado con sus testimonios elementos necesarios para probar los hechos y la responsabilidad de los acusados. Varios nos han confiado que los representemos en este juicio”.

“Los detenidos-desaparecidos fueron, en su gran mayoría, militantes populares, militantes políticos, integrantes de organizaciones políticas, sociales, armadas, gremiales, estudiantiles, barriales, religiosas”.

“Aún en la ESMA, y sin certezas de lo que sería su mañana, se fueron asumiendo testimonio. En tiempos, ritmos y latitudes diferentes, fueron diciéndose a sí mismos y a otros lo vivido y lo muerto, lo recordado con nitidez y lo brumosamente registrado para hacer de su memoria y su voluntad de justicia un territorio de encuentro, un acto de militancia. Los testigos, sobrevivientes y familiares han transformado una narración individual en discurso histórico compartido”.

Fue la última audiencia de alegatos de las querellas, por lo que en la próxima, prevista para el 15 de julio, comenzarán las exposiciones de las defensas.