La muestra “Conquistas de la Memoria. Marcas del terrorismo de Estado y políticas públicas de Memoria”, ubicada en el Centro Cultural Conti, es una exposición fotográfica sobre ex centros clandestinos convertidos en espacios de memoria que funcionan en las distintas ciudades de Argentina.

“Los espacios de memoria en Argentina son la representación visible de un pasado que no pasa. Cualquier visitante o ciudadano que recorre las ciudades, no puede transitarlas sin encontrarse con alguna marca que señala, enuncia, alerta sobre la violencia ejercida por el terrorismo de Estado. Impresa en la arquitectura de los ex centros clandestinos de detención y resignificada en los espacios de memoria, no necesariamente logrará desentrañar todos sus significados, pero esos sitios están allí, disponibles, para evocar un pasado de sangre, secuestros, torturas, desaparición, pero también, de luchas políticas, sindicales, sociales y culturales”. Estas palabras de la antropóloga Ludmila da Silva Catela reflejan el sentido que, a 43 años del último golpe de Estado cívico militar, el Ente Público Espacio Memoria y el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti le imprimieron a la muestra “Conquistas de la Memoria. Marcas del terrorismo de Estado y políticas públicas de Memoria”.

La exposición, que propone un recorrido fotográfico por los  distintos Sitios de Memoria de distintas ciudades de Argentina, se podrá visitar todos los días de 9 a 19 hs en la explanada lateral del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Este proyecto forma parte de la iniciativa de ocupar los espacios del predio de la ex ESMA con contenidos que resguarden la memoria, rechacen el olvido y convoquen a reflexionar sobre el pasado reciente y sus marcas en el presente para las futuras generaciones.

Muchos fueron los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, el último destino en el que los detenidos desaparecidos fueron vistos con vida, o donde sucedieron hechos emblemáticos vinculados al terrorismo de Estado; otros se emplazan allí donde estuvieron sus hogares familiares o donde desarrollaron sus proyectos políticos. Hoy son lugares públicos destinados de manera permanente a la trasmisión de la memoria, la educación y la promoción y defensa de los derechos humanos.

La muestra presenta una selección de fotos de los Sitios de Memoria: La Perla, D2 y Campo de la Ribera (Córdoba); Departamento 2 de informaciones (D2) (Mendoza); Escuelita de Famaillá (Tucumán); Comisaría 5ta y Casa Mariani-Teruggi (La Plata); Viejo Aeropuerto (Trelew); Mansión Seré (Morón); Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (Mar del Plata); El Infierno, (Avellaneda); Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Club Atlético, El Olimpo, Automotores Orletti y Virrey Cevallos (Ciudad de Buenos Aires).

En esa línea, Catela destaca que “los espacios de memoria, esas marcas en la esfera pública, no se construyeron de un día para el otro. No se conquistaron de manera aislada, ni por la mera voluntad política de los gobiernos de turno. Estuvieron y están atados a luchas de los organismos de derechos humanos, a demandas sociales, a instituciones e individuos emprendedores de memoria, a coyunturas históricas nacionales e internacionales, a la posibilidad de disponer de políticas públicas que los doten de recursos humanos y económicos para que sean posibles.”

La antropóloga señala que estos lugares tienen una particularidad, no fueron recuperados y reconstruidos para reproducir el horror, ni para mostrarlo literalmente. Pretenden, de manera contraria abrir, señalizar, mostrar espacios de acción política, cultural, social en el presente que permitan indagarnos sobre cómo esos hechos fueron posibles. En ese sentido, agrega: “Los Sitios de Memoria nos interpelan constantemente sobre la posibilidad de que esas experiencias puedan repetirse. Por esto, se proponen como espacios cuyas acciones jalonan diferentes acciones de la memoria. Acciones para valorizar y abrir al público los lugares en los cuales el pasado reciente de violencia política dejó sus huellas y así romper con la impunidad y el silencio. Ejercitar una vigilancia conmemorativa contra el olvido. Investigar para conocer y denunciar lo que allí pasó y contribuir al ejercicio de la Justicia”.